fertilidad

Que se os pone la leche mala!!!!

Sobre las causas, Garrido reconoce el problema para señalar al culpable o culpables. “Sabemos que tiene que ver con nuestros hábitos de vida y con nuestra exposición a contaminantes, pero no somos ratas a las que poder aislar en el laboratorio para averiguar el papel de cada factor, y estamos expuestos a muchos factores ambientales”. Menciona incluso el posible y paradójico papel de las clínicas de fertilidad. “Llevamos 40 años ayudando a las parejas a tener hijos, pero en el caso de los problemas de origen genético, es probable que haciéndolo estemos trasladando el problema a la siguiente generación”, dice. En todo caso, la infertilidad de base genética supone un porcentaje menor en el total del problema.

El catedrático de la Universidad de Granada Nicolás Olea, uno de los que más ha investigado sobre la calidad del esperma en España, coincide con los autores del estudio y con Garrido en lo complicado que es determinar las causas exactas del problema, pero tiene sus supuestos culpables: “Sospechamos que la exposición temprana del embrión/feto y el niño a contaminantes con actividad hormonal, disruptores endocrinos, tiene mucho que ver”. De hecho, su grupo ha publicado recientemente varios trabajos sobre la presencia de disruptores endocrinos en la leche materna en España.

Lo malo de todo esto es que, como dicen Olea, Garrido, Levine o Mendiola, la doble exposición a contaminantes, tanto en el útero como en la edad adulta, es un problema complejo y, ahora confirmado, mundial. Lo bueno es que los mismos humanos que han creado el problema, pueden solucionarlo. Levine hace un llamamiento urgente “a la acción global para promover entornos más saludables para todas las especies y reducir las exposiciones y los comportamientos que amenazan nuestra salud reproductiva”. | @elpais