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Alexandra Laudo, investigadora cultural: «Me pregunto qué hacen los hombres con todo el tiempo libre que las mujeres no tienen»

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La investigadora cultural Alexandra Laudo, de pie ante una pared de hormigón
Alexandra Laudo, licenciada en Humanidades y posgraduada en Gestión Cultural por la UPF. / CCCB / Albert Uriach.

La falta de tiempo libre es citada en muchos estudios como una de las principales fuentes de estrés. Según el informe el Estado de las Paternidades en España (2026), el 67% de las madres y el 62% de los padres no tienen tiempo suficiente para el descanso, el autocuidado y el ocio. La aceleración con la que vivimos centrará los debates de la ‘Time Use Week’, que se celebrará de lunes a miércoles en Barcelona. Una de las ponentes es Alexandra Laudo, licenciada en Humanidades y posgraduada en Gestión Cultural por la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Según los resultados recogidos en la última Enquesta de l’ús del temps a Catalunya (2024), las mujeres continúan asumiendo la mayor parte de la planificación doméstica y las labores de cuidado, con un porcentaje que casi triplica el de los hombres. ¿Hablamos también de un problema de género?

Absolutamente. Y un hecho que resulta también paradójico es cómo, a pesar de tener mucho menos tiempo libre —y, en muchas ocasiones, también unos sueldos proporcionalmente más bajos—, son las mujeres las que más participan en actividades culturales. El porcentaje de asistencia a cursos, exposiciones y conferencias es mucho más elevado en mujeres que en hombres. Al desarrollar mi labor profesional en el campo de la cultura, es un fenómeno que he podido constatar de primera mano. Me suelo preguntar dónde están los hombres y qué hacen con todo este tiempo libre que las mujeres no tienen.

Por lo tanto, ¿el derecho al tiempo puede llegar a ser un problema de renta y de capacidad adquisitiva?

Sí. Totalmente. Menos dinero implica también menos tiempo. Es una correlación que necesariamente no tendría que ser así, pero que es producto de una sociedad tardocapitalista que ha mercantilizado muchos aspectos de nuestra vida y ha dejado de fomentar el bien común.

¿Se vende el descanso como una herramienta para ser más productivos?

Creo que sí. Dormir y descansar son funciones reparadoras y esenciales; imprescindibles ya no para ser productivos, sino para mantenernos vivos y sanos. El problema es que incluso este ámbito está siendo contaminado por una lógica de parametrización y rentabilidad. La idea de la ‘pausa café’ ilustra muy bien dicha problemática: un momento de supuesto reposo en el que, más que descansar, lo que se hace es consumir cafeína para tener más energía y seguir trabajando. Me parece un oxímoron muy revelador.

Fuente: El Periódico.

¿Estáis de acuerdo con Fonsu?

Vivir durante unos días en plena naturaleza, lejos del ruido y las prisas de la ciudad, puede ser una experiencia muy diferente a unas vacaciones convencionales. En las montañas del oriente de Asturias, un joven belga de 29 años ofrece alojamiento a quienes estén dispuestos a echar una mano en la rehabilitación y el mantenimiento de su casa rural.

El proyecto está impulsado por Julien, que se instaló en la región el año pasado con la idea de llevar una vida más sencilla y sostenible. Su objetivo es avanzar hacia una vivienda autosuficiente y, con el tiempo, transformar la propiedad en un pequeño alojamiento rural integrado en el entorno. Para conseguirlo, busca voluntarios a través de Workaway, una plataforma que permite intercambiar trabajo por alojamiento.

La propuesta está dirigida a personas que disfruten del campo y no tengan inconveniente en realizar tareas físicas al aire libre. Quienes participen deberán implicarse en los trabajos necesarios para acondicionar la finca.

Leña, piedra y huerto: así es el trabajo de los voluntarios 

Entre las labores previstas se encuentran cortar y almacenar leña para el invierno, reparar los muros de piedra de la propiedad, fabricar muebles y estructuras de madera y colaborar en el cuidado del huerto y el jardín.También hay que mejorar el camino de acceso a la vivienda.

Las condiciones del terreno hacen que la experiencia requiera cierta preparación. El aislamiento de la casa y las pendientes de la montaña obligan a desplazarse por caminos irregulares, transportar materiales y trabajar a la intemperie.  Por ese motivo, Julien valora especialmente a quienes ya hayan participado en proyectos similares, aunque también está abierto a recibir personas con iniciativa y nuevas propuestas para mejorar la vivienda. | @lavozdeasturias

Por si os interesa xd

El día empieza a las nueve, cuando el primer barco de expedición fondea frente a la isla Goudier, y termina a las seis, tras horas de caja registradora, charlas sobre historia y postales selladas a mano. Después de cenar, cuando los visitantes se han ido, a alguien del equipo le espera otra tarea: acercarse a una pequeña colonia de pingüinos y contar sus nidos y sus huevos. Maggie Coll, que ocupó ese puesto en la temporada 2024-25, lo describía como un momento de calma tras una jornada agotadora.

Así transcurren los cinco meses de quienes atienden Port Lockroy, en la península Antártica: una antigua base británica fundada en 1944 que hoy alberga un museo, una tienda y la oficina de correos más austral del mundo. La gestiona el UK Antarctic Heritage Trust, una organización benéfica que contrata cada año a un pequeño equipo para mantenerla abierta durante el verano austral. El de la próxima temporada partirá a finales de este mes. | @cuatro

Los mejores chollos en Chollometro

Una quesería artesana cierra tras 8 inspecciones en 2 años

Mi madre se ha planteado varias veces cerrar su asador que funciona de pta madre. Motivo: Impuestos. En el caso de esta quesería, ha sido sobre todo por la sanidad, que si supone un peligro para la salud vale… pero es que me da a mi que es solo por tocar los cojones.

El Alt Urgell pierde una de sus queserías familiares y artesanas, reconocida con numerosos galardones por sus productos elaborados con leche de oveja. Cal Majuba, nacida en el 2014 de la mano del emprendedor y ganadero Jeroni Majoral, ha anunciado a través de las redes sociales, y confirmado ayer a este diario, el cese de la actividad. Lo atribuye a la sensación de atracon ante lo que califica de “persecución burocrática”.

La marca pone así punto final a más de una década de trayectoria dedicada a la producción láctea de calidad y al producto de proximidad. Con un emotivo mensaje, anuncia “el final de un ciclo” y que Cal Majuba “plega velas”. La empresa atribuye el cierre a «un sentimiento de persecución» por parte de la administración pública, «sobre todo del departamento de Salut», que «ha llegado a realizar ocho inspecciones en los últimos dos años». 

«Esto es acoso y abatimiento», criticó. Mayoral explicó que, en la última inspección, se negó a dejarles entrar. Recibió una sanción por eso, y aseguró que es la única que le han impuesto. «He recorrido, pero todavía no me han contestado», dijo.

El ganadero ha llegado a gestionar 160 ovejas de leche de la raza assaf, pero ayer le quedaban 16. “No me he sentido avalado por las administraciones locales ni las catalanas, que me han hecho sentir como un delincuente”, aseguró. 

También lamentó «el nivel de exigencia que nos piden», que es «muy complicado de cumplir porque pretenden que una quesería sea igual que un quirófano». La empresa se basa en el concepto de queso de pastor: completar el círculo productivo desde el pastoreo diario hasta la mesa del consumidor. De esta forma producían joyas gastronómicas como yogures de oveja, quesos madurados de pasta prensada o requesón. | @segre