Fuente: Daily Star



Foto: El Comercio
ArcelorMittal ha despedido a tres empleados del tren de chapa gruesa de su factoría de Gijón por lo que pasó durante un turno de trabajo con la instalación parada: una celebración con alcohol que se les fue de las manos. Todo quedó grabado por las cámaras de vigilancia de la planta, en las que se ve a los trabajadores causando daños en una sala común e incluso bailando el limbo con la barrera de entrada.
Con esas imágenes como prueba, la empresa los ha echado. No es algo habitual: en todo 2025 el grupo solo despidió así a seis trabajadores en España, y en 2024 a once. Mientras tanto, el «fiestón chapa» se ha convertido en motivo de cachondeo entre la plantilla, con montajes hechos con inteligencia artificial que circulan por las redes. Hay quien, como @fonsuxixon, ya lo ha bautizado en X: «Arcelor Asturias es la siderúrgica gay de Los Simpson».
Fuente: El Comercio.


El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJyL) ha desestimado las pretensiones de la trabajadora, pillada haciendo un curso de senderismo durante una baja laboral. Una decisión con la que el tribunal confirma la sentencia de instancia, así como la procedencia del despido.
Un «nuevo rumbo en su vida profesional» ha llevado a una técnico de farmacia a ser despedida de forma procedente de su trabajo. Ello, debido a que alegó estar de baja médica para poder realizar las prácticas del curso de senderismo que estaba realizando, provocando así un grave perjuicio a la empresa en la que trabajaba.
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El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha avalado como procedente el despido de una trabajadora que aprovechó el permiso por hospitalización de un familiar, en este caso su madre, para irse dos días a la playa. Los magistrados consideran razonable el proceder de la compañía, que cazó a la empleada porque esta subió varias fotografías de su ‘escapada’ a su cuenta de Instagram. | @elperiodico

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Al parecer, la empresa aportó unas imágenes procedentes de una videocámara de vigilancia que estaba situada en una zona donde los trabajadores se cambiaban de ropa. El problema de esta prueba principal, que a priori parecía concluyente, es que la instalación de este dispositivo no fue anunciado en ningún momento a los empleados y no se les pidió consentimiento alguno.
La indemnización. Pese a que la trabajadora denunció el caso ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social aludiendo que el despido se había producido durante una baja laboral, el Juzgado de los Social número 14 de Barcelona ha declarado improcedente el despido por el uso indebido de la cámara de vigilancia.
La empresa fue condenada a readmitir a la trabajadora o a indemnizarla con 25.336,08 euros. Una cantidad que ha sido ratificada por el tribunal autonómico pese al recurso de la compañía. | @lavanguardia

