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Pues razón er nota

El rosario de excusas que han escuchado los agentes de la Policía Local de Alicante este pasado fin de semana dan para escribir un libro de anécdotas, pero sin duda la palma se la lleva un hombre de 40 años que viajaba en autobús de Murcia a Alicante para visitar a su novia y fue identificado en un control en la avenida de Elche. La Policía Local dio el alto al autocar el pasado domingo a las diez de la mañana y uno de los viajeros trató de defender ante los policías que estaba habilitado para acceder a la ciudad pese al cierre perimetral. El hombre alegó que las necesidades básicas están permitidas, mostró un recorte de prensa sobre ello, y afirmó que llevaba un mes sin ver a su novia y que había viajado desde Murcia para hacer el amor con su pareja.

Defendió que el sexo es una necesidad básica del ser humano, como el comer, y trató sin éxito de acceder a Alicante. La Policía Local le levantó un acta de sanción por incumplir el cierre perimetral y le hizo bajar del autobús.

El pasajero sancionado tuvo que llamar por teléfono para que viniera algún conocido de Murcia a recogerlo y al final se marchó sin poder hacer el amor y con la multa en la cartera, aunque anunció su disposición a recurrir la sanción porque, a su juicio, estaba en su derecho a entrar en Alicante para satisfacer «una necesidad básica». | @lainformacion

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30 putos AÑAZOS

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) han detenido a una mujer que, supuestamente, estuvo extorsionando a un vecino de Lugo durante treinta años con la amenaza de denunciarlo por una agresión sexual.

Según las investigaciones realizadas por agentes de la Comisaría Provincial de Lugo encargados de los delitos contra las personas, la detenida podría haber obtenido cerca de 30.000 euros con la extorsión supuestamente practicada durante tres décadas.

La detenida es una vecina de Lugo, de 55 años de edad, y con antecedentes.

La supuesta extorsión fue denunciada la semana pasada en la Comisaría Provincial de Lugo, lo que hizo que se pusiese en marcha una investigación para comprobar la veracidad de los hechos.

Según esas pesquisas, la mujer llevaba unos treinta años extorsionando a la víctima para sacarle dinero, siempre con la amenaza de que si no le pagaba iba a presentar contra él una denuncia por agresión sexual.

Se hizo más codiciosa

En un primer momento, le pedía cantidades pequeñas, de entre 20 y 30 euros, pero poco a poco fue aumentando la cuantía de sus peticiones y llegó a exigirle de 1.000 a 2.000 euros, siempre a cambio de “no realizar una denuncia falsa por violación”, explican fuentes policiales.

De hecho, cuando se producían las entregas, la mujer amenazaba al hombre con tirarse al suelo y pedir auxilio a gritos si no le daba el dinero que le pedía.

Al ser incapaz de satisfacer sus demandas de dinero, la supuesta víctima tomó la decisión de presentar denuncia en la Comisaría de Lugo. | @cope

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