
Autoconocimiento: clave para el autocuidado
La piel de la vulva es delicada y distinta al resto del cuerpo, actuando como barrera de protección y termorregulación. Tiene funciones protectoras y un pH específico que previene infecciones. Factores como la menopausia, el verano o algunos tratamientos médicos pueden provocar desequilibrios que se traducen en sequedad, picor o irritación.
En el II Estudio sobre la Regla: la importancia de la salud y el autocuidadode INTIMINA, elaborado en 2020, se desprendían algunos datos que reflejaban la falta de conocimiento de las mujeres sobre su propio cuerpo:
-El 45% de las encuestadas no sabía indicar correctamente la diferencia entre vulva y vagina.
-Un tercio indicó erróneamente que la vulva lo conformaban los labios (mayores y menores) junto con el orificio de la uretra, y la vagina abarca el clítoris, canal vaginal, útero y cérvix.
-Sólo el 24% de las mujeres se refería a sus partes íntimas como vulva o vagina.
-Se encontraron hasta 25 formas coloquiales de referirse a la vulva.
Y más aún. ¿Sabías que…
-8 de cada 10 mujeres llevan a cabo una rutina de cuidado facial, pero sólo un 25% cuida su zona íntima habitualmente.
-El 68% de las mujeres no utiliza crema para hidratar su zona íntima.
-Un 28% de ellas le gustaría llevar a cabo una rutina de cuidado vulvar pero no sabe cómo hacerlo.
-La vulva no es sólo piel: tiene mucosas, glándulas y muchas terminaciones nerviosas.
Mitos y vulvas
Desterrar creencias y mitos alrededor de nuestra vulva es una labor necesaria para garantizar su salud. La Dra. Herrero nos aclara algunos mitos muy extendidos sobre nuestra salud genital:
-Es falso que la depilación total sea más higiénica. De hecho, el vello púbico tiene una función protectora natural contra bacterias e infecciones.
-También es falso que las duchas vaginales sean necesarias. Por el contrario, pueden alterar la flora vaginal y desequilibrar su pH, haciéndola susceptible a posibles infecciones.
-La vagina debe oler bien. Falso, si se refiere a jabones o desodorantes. Los genitales tienen que oler a lo que son, y eso es oler bien. Según la doctora en ginecología, «la vagina puede oler a agrio porque su ph natural es ácido».
La zona íntima cambia con el tiempo
El cuerpo nos cambia a lo largo de la vida y no podemos esperar que nuestros genitales no se vean modificados por el paso del tiempo. Así, la edad y las hormonas afectan al colágeno, la elastina y el grosor de la piel vulvar,; y esto nos afecta a muchos niveles.
Asimismo, embarazo, postparto, tratamientos médicos o menopausia impactan en la flora y salud íntima.
Además está el Síndrome genitourinario menopáusico, el cual afecta al 87% de mujeres mayores, causando sequedad, escozor o incontinencia», afirma la experta.
Rutinas de cuidado íntimo
La mejor forma de poder llevar a cabo una rutina es conociéndola. La propuesta de INTIMINA abarca desde la vestimenta hasta la dieta o el ejercicio; no sólo se trata de dar cremas y lubricantes. Aquí van los siete pasos para ponerte a punto:
1. Usar ropa interior de algodón.
2. Hidratar la zona vulvar, especialmente antes/después del sexo.
3. Usar preservativo para evitar alteraciones del pH.
4. Evitar duchas vaginales.
5. Hacer ejercicios Kegel para fortalecer el suelo pélvico.
6. Seguir una dieta saludable y beber agua.
7. Aplicar hidratantes vulvares específicos.
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