
Aunque para muchas personas comprar una casa que lleva más de cuatro décadas abandonada pueda parecer una locura, para Gabi y Tomás, una pareja de jóvenes de 25 años, fue la oportunidad de cumplir un sueño. Ambos dejaron atrás la idea de vivir en la ciudad para instalarse en un pequeño pueblo de Asturias, rodeados de naturaleza, y empezaron a reformar con sus manos una antigua vivienda.
Sin embargo, la vivienda estaba lejos de encontrarse en condiciones para entrar a vivir. La casa llevaba abandonada desde los años 80 y necesitaba una gran reforma, ya que tenía problemas estructurales, instalaciones inexistentes y años de suciedad acumulada.
Aunque parezca que la pareja no dudó sobre la casa, Gabi y Tomás llegaron a plantearse renunciar a la compra después de inspeccionar todas las estancias: "Pensábamos que ni de coña compraríamos esta casa, porque al final, es una casa muy grande que conlleva muchísimo trabajo; las vigas no nos daban mucha confianza y, aparte, el baño no tenía ducha ni el saneamiento hecho. Además, la electricidad no existía: solo había cuatro cables puestos, dos bombillas, y no funcionaban".
De hecho, la pareja también explica cómo conseguía agua: "Íbamos al lavadero del pueblo y nos traíamos las garrafas rellenas. Cuando se vaciaban, volvíamos a subir y volvíamos a traerlas. Eso era un poco nuestro modus operandi". @El Periódico

Fuente: El Periódico.
Los mejores chollos en Chollometro
Apenas seis metros cuadrados por 600 euros al mes. Quienes llegan a Berlín suelen encontrar habitaciones temporales carísimas. La escasez de vivienda lo permite y la regulación del alquiler no se aplica a esos contratos.
Algunos propietarios van aún más lejos: dividen antiguas viviendas en varias mini habitaciones mediante paneles de yeso. En el distrito de Neukölln hoy viven ocho personas en un apartamento que antes tenía cuatro habitaciones. Los más afectados son los jóvenes que recién llegan a Berlín.
Neukölln y el distrito de Pankow quieren actuar contra este modelo de negocio y están endureciendo las normas para el alquiler de habitaciones en las áreas de conservación social urbana. Junto con activistas por el derecho a la vivienda, los recién llegados se enfrentan a alquileres elevados y prácticas de arrendamiento cuestionables. Luchan por una vivienda asequible y por la oportunidad de permanecer en Berlín de forma permanente.
En París, la gente paga €700 al mes por vivir en un espacio de apenas 9 metros cuadrados. Entré a los departamentos más pequeños de la ciudad para descubrir cómo le hacen los habitantes para vivir en espacios tan reducidos. ¿Tú vivirías en un lugar tan pequeño si eso significara poder vivir en una ciudad como París?!