
Aunque para muchas personas comprar una casa que lleva más de cuatro décadas abandonada pueda parecer una locura, para Gabi y Tomás, una pareja de jóvenes de 25 años, fue la oportunidad de cumplir un sueño. Ambos dejaron atrás la idea de vivir en la ciudad para instalarse en un pequeño pueblo de Asturias, rodeados de naturaleza, y empezaron a reformar con sus manos una antigua vivienda.
Sin embargo, la vivienda estaba lejos de encontrarse en condiciones para entrar a vivir. La casa llevaba abandonada desde los años 80 y necesitaba una gran reforma, ya que tenía problemas estructurales, instalaciones inexistentes y años de suciedad acumulada.
Aunque parezca que la pareja no dudó sobre la casa, Gabi y Tomás llegaron a plantearse renunciar a la compra después de inspeccionar todas las estancias: «Pensábamos que ni de coña compraríamos esta casa, porque al final, es una casa muy grande que conlleva muchísimo trabajo; las vigas no nos daban mucha confianza y, aparte, el baño no tenía ducha ni el saneamiento hecho. Además, la electricidad no existía: solo había cuatro cables puestos, dos bombillas, y no funcionaban».
De hecho, la pareja también explica cómo conseguía agua: «Íbamos al lavadero del pueblo y nos traíamos las garrafas rellenas. Cuando se vaciaban, volvíamos a subir y volvíamos a traerlas. Eso era un poco nuestro modus operandi«. @El Periódico

Fuente: El Periódico.








