
Las escenas que se vivieron ayer en la localidad de Azuqueca de Henares, Guadalajara, fueron dantescas. Todo comienza cuando los padres de una menor de 15 años, observan con preocupación que su hija no llega a casa a la hora límite, las diez de la noche. Le dan unos minutos de margen, pero enseguida comienzan a llamar a su móvil para ver dónde se encuentra y saber si le ha pasado algo.
La menor no responde. Insisten una y otra vez. El teléfono da señal, pero nadie atiende ni las llamadas ni los mensajes. Alarmados por el paso del tiempo acaban acudiendo hasta el puesto de la Guardia Civil en la localidad a presentar la denuncia y pedir ayuda. Allí explican a los agentes que la tienen geolocalizada a través de una aplicación en el móvil.
Es medianoche. Los agentes acuden rápido hasta el lugar para tratar de saber qué puede estar ocurriendo. Se trata de una menor y el hecho de que no responda al teléfono genera alarma. Al llegar observan que el lugar que marca la geolocalización se trata de un antiguo bar que ya no está en uso. Se asoman por las ventanas y observan unos pies en el suelo.
Deciden tirar la puerta abajo. En el interior se encuentran a siete menores en el suelo, todos inconscientes. Son las 00.48 cuando se avisa a las urgencias de Azuqueca, Cabanillas, Guadalajara, Meco, Alcalá de Henares y otras localidades limítrofes con UVIs móviles. Mientas los agentes, con ayuda de los bomberos, empiezan a sacar a los menores a la calle y a tratar de reanimarlos. En los primeros momentos se vivieron instantes de mucha tensión y estrés, porque la situación era de extrema gravedad.
Las ambulancias comenzaron a llegar y fueron atendiendo a todos los menores de edad, de entre 14 y 17 años. Los sanitarios no pudieron recuperar a una de ellas, de 15 años, que falleció intoxicada por monóxido de carbono. Otra menor fue trasladada a un hospital de Madrid con un shock carcinogénico, donde se encuentra en estado muy grave. Otras cuatro menores están ingresadas. Los agentes también tuvieron que ser trasladados al hospital por intoxicación por monóxido de carbono al rescatar a los menores, pero han sido ya dados de alta.
Las autoridades también investigan si los jóvenes consumieron N-Bomb, un potente alucinógeno sintético que se vende como una alternativa del LSD.
Estos guardias lograron hablar con el único menor que recuperó la conciencia. Al parecer le preguntaron si habían consumido algún tipo de droga pero el menor sólo respondía: “No voy a decir nada”. Los primeros datos de la investigación apuntan a que en el interior del local había un generador alimentado por combustible y que alguien había realizado un “arreglo” con una manguera fina, del tipo de jardinería, para llevar los gases de la combustión al exterior a través de una ventana. El apaño no estaba bien hecho y la sala se llenó de monóxido de carbono, lo que provocó la intoxicación de los jóvenes. | @elconfidencial



