BESALÚ (GIRONA)
El casco antiguo de Besalú tiene una entrada espectacular caminando por el puente románico que salva las aguas del río Fluvià y aún confiere al pueblo su fisonomía medieval. El original fue edificado en el siglo XI por el conde Guillem el Gras. El año 1315, una riada lo arrastró, y fue erigido otro nuevo gracias a un impuesto establecido por el rey Jaume II. En la Edad Media había que pagar un diner para poder cruzarlo a caballo, y un óbolo por persona a pie y por bestia cargada. A lo largo del tiempo, la portentosa pasarela de Besalú, población de la comarca de La Garrotxa, se ha reconstruido en diversas ocasiones. Se trata de un puente fortificado de forma angular, compuesto por siete arcos sustentados por pilares que aprovechan como base las rocas del fondo fluvial. Tiene 105 metros de longitud y una torre central de 30 metros de alto sobre el quinto pilar. Fue dinamitado durante la Guerra Civil española, aunque por suerte fallaron las cargas de su voladura. Reconstruido durante los años 1950-1960, actualmente es el emblema fotogénico del pueblo y el lugar más icónico por el que acceder a pie. El monumento está catalogado como Bien de Interés Cultural tanto a nivel de Cataluña como de España. Hoy, Besalú es una de las excursiones imprescindibles de toda escapada a Girona.

PUENTE DE SAN MARTÍN EN TOLEDO

PUENTE LA REINA (NAVARRA)
De igual nombre como la localidad navarra en el que se asienta, la pasarela de Puente la Reina es uno de los hitos arquitectónicos del Camino de Santiago, donde confluyen desde la Edad Media el Camino Francés y el ramal del Camino Aragonés. Fue levantado en el siglo XI por «una reina anónima de Navarra», aunque se cree que pudo ser o la esposa de Sancho el Mayor, doña Mayor de Castilla, o Estefanía, mujer del rey García de Nájera. Su función era facilitar a los peregrinos salvar las aguas del río Arga, favoreciendo así el florecimiento comercial del fértil valle de Ilzarbe. En su época temprana fue hito arquitectónico que, tras tantos siglos, sigue manteniéndose en pie. Mide 110 metros de longitud por donde discurre una calzada de 4 metros de ancho, y está sostenido por 7 arcos, uno de ellos bajo tierra, sostenidos por cinco sólidos pilares. Su silueta reflejada en el río es una de las imágenes más buscadas de la Ruta Jacobea.

CANGAS DE ONÍS (ASTURIAS)

FRÍAS (BURGOS)
Burgos no es solo tierra de castillos, también lo es de puentes. El de Frías es uno de los mejores ejemplos de puentes fortificados de España. Tuvo su origen en época romana, cuando ya era un enclave comercial y estratégico, aunque fue reconstruido varias durante la Edad Media, desde su creación en el siglo XIII, en parte consecuencia de la repoblación de la zona en tiempos de Alfonso VIII. Formaba parte de la calzada romana relevante para el comercio entre la Meseta y la costa Cantábrica. Salvando las aguas del Ebro, su estructura de aspecto románico tiene una longitud de 143 metros, una anchura de 3,5 metros, y consta de 9 arcos con detalles de un incipiente gótico, los centrales apuntados y el resto algo rebajados. En los más antiguos, se abren aliviaderos con sus molduras a la altura de los salmeres, que además de aligerar el peso del puente, le dan armonía arquitectónica. Su construcción asimétrica e irregular procede de la necesidad de seguir los puntos de apoyo en la roca que asomaba por el río. Ello le confiere un perfil más alomado, que se afila en el entro donde se alza una torre de trs pisos, que tuvo funciones defensivas y aduaneras. Su importancia vial y comercial en la antigua Ruta de la Lana hizo de Frías la localidad más destacada del valle de Tobalina, en la hermosa comarca de Las Merindades (por aquí pasaban las mercancías camino del Cantábrico, desde donde se distribuía a los principales puertos europeos. El puente ha sido utilizado de set de rodaje en muchas ocasiones, una de las últimas para la serie el Cid en 2019.

CAMPRODÓN (GIRONA)

BALMASEDA (VIZCAYA)
En la localidad vizcaína de Valmaseda, (en euskera y oficialmente Balmaseda), los ojos del medieval Puente Viejo llevan tiempo contemplando el discurrir del río Cadagua y también la historia de la que fue la primera villa medieval declarada como tal en el País Vasco. Hoy se localiza en la comarca de Las Encartaciones. El cauce pasa por debajo de sus tres arcos de medio punto erigidos en este puente por lo menos documentando desde el siglo XV. En tiempos pretéritos, cuando también se conocía como el puente de La Muza, era el único paso que unía la costa vasca con los territorios de Castilla, lo que dio a Balmaseda, cierta relevancia comercial. Actualmente, esta recia pasarela en piedra de sillar enlaza los barrios históricos de El Cristo y San Lorenzo. De fisonomía medieval innegable, este puente fortificado tiene junto a su gran arco central una torre adosada que era paso aduanero y de vigilancia. Durante siglos también vio pasar a comerciantes y peregrinos que transitaban por los cercanos ramales de la Ruta Jacobea, por los que Balsameda es también rica en iglesias como la de San Severino y la de San Juan, ambas góticas.

EL BARCO DE ÁVILA (ÁVILA)





