
Ruslana Panchyshyna, nacida en Ucrania en 2005 y criada en Adeje (Tenerife), saltó a la fama en ‘Operación Triunfo’ hace tres años, pero ha decidido no coger el camino fácil y azucarado de tantos triunfitos anteriores. Le está funcionando. No reniega del rock ni del posicionamiento social; es abiertamente bisexual, pero se atreve a denunciar las contradicciones de la comunidad LGTBI, y debuta como en actriz en ‘A fuego’, una película sobre la juventud y la vocación artística que ya está en las salas.
P. Hablabas antes de la lucha por los derechos, eres bisexual y dentro de la propia comunidad LGTBI a menudo hay cierto recelo hacia vosotras.
R. Totalmente. Las bisexuales somos las marginadas de la comunidad. Se nos tacha de demonios por decirlo como si fuera algo que no existe o un juego. Implementar etiquetas es necesario para acometer en una lucha hacia fuera, pero dentro de la comunidad deberíamos ser un poco más permisivos con esto. Si tengo que ponerme una etiqueta, pues sí, soy bisexual, pero se me hace raro etiquetarme porque he tenido la suerte de nunca haber tenido que salir del armario con mi familia ni mi entorno, he vivido mi sexualidad con una naturalidad absoluta y es una bendición. No he sufrido dentro de mí esa lucha de quién soy o dejo de ser. Yo soy yo y ya está. En un momento sí pensé que sólo me gustaban las chicas, luego vi que no y hoy voy a vivir mi vida y lo que traiga. Lo más preocupante para mí es que dentro de la propia comunidad se nos juzgue.
Extra:

@20m
