«Bodegón con sandías y manzanas en un paisaje», Luis Meléndez, 1771

La frescura de la fruta, las gotas de agua que resbalan por la sandía recién cortada, las pepitas esparcidas sobre el suelo o los matices de las manzanas revelan la extraordinaria capacidad de observación de Luis Meléndez. Cada elemento está representado con un minucioso realismo que transmite la textura, el peso y la madurez de los frutos.

La composición, ordenada y equilibrada, concede todo el protagonismo a los productos de la huerta, resaltados por un delicado juego de luces y sombras que acentúa su volumen y presencia. Al fondo, un discreto paisaje introduce una nota poco frecuente en la producción del artista y aporta profundidad a la escena, evocando modelos del bodegón italiano, cuya influencia Meléndez conoció tanto por la formación recibida de su padre, Francisco Antonio Meléndez, como por la estancia de la familia en Nápoles.

Considerado uno de los grandes maestros del bodegón europeo del siglo XVIII, Luis Meléndez elevó la representación de alimentos y objetos cotidianos a una categoría artística excepcional, combinando rigor descriptivo, riqueza cromática y una extraordinaria atención al detalle. | @museodelprado

Más obras suyas:

Bodegón: un trozo de salmón, un limón y tres vasijas, 1772

Frutero con ciruelas, uva y manzanas, pintura que presenta tres clases de fruta de las más representadas por Meléndez

La Merienda, hacia 1772.

Bodegón con plato de cerezas, albaricoques y jarro, c. 1773

Bodegón con plato de acerolas, frutas, queso, melero y otros recipientes

Sobre el pintor: