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— 𝐍𝐨𝐯𝐚 𝐓𝐫𝐞𝐧𝐝𝐬🖤✨ (@NovaNova266079) September 4, 2026
El fotógrafo norteamericano Andrew Moore empezó a fotografiar Cuba en 1998 y, en los siguientes catorce años, hizo diez visitas más, trabajando para revelar el carácter único de la isla. Moore logra captar los hermosos interiores de las construcciones interiores, generalmente lujosos, con mármol y detalles dorados, llenos de una decadencia que al mismo tiempo se convierte en estético y bello.
Es acojonante cómo puede destruír un país entero la política. Cuba, un país con tantísimo potencial, pegado a Miami… y están muertos en vida.


Icónica… xdxd

En opinión de la estilista Rocco Marvin, “a pesar de estructurarse como una comedia absurda, Zoolander contiene una crítica muy aguda sobre el peso que la sociedad otorga a la apariencia, la fama y la construcción de una imagen pública”. Según ella, “bajo un formato grotesco, la cinta cuestiona hasta qué punto la identidad individual queda supeditada a la percepción ajena”.
En este marco, el personaje de Derek y su famosa mirada “Acero Azul” funcionan, según la experta, como una caricatura de la necesidad contemporánea de encontrar una imagen perfecta e icónica. “Aunque la película lleva esta idea al extremo, resulta fácil relacionarla con la actualidad, especialmente con las redes sociales, donde muchas personas seleccionan cuidadosamente la fotografía, el gesto o la apariencia con los que desean presentarse ante los demás”, apunta.
Como sugería orgulloso el guionista del proyecto, John Hamburg, en un análisis publicado en Esquire con motivo de su vigésimo aniversario, el paso del tiempo ha dado la razón a las intuiciones de Zoolander. En su opinión, el film fue una obra adelantada a su tiempo al poner la lupa sobre los trapos sucios de la industria de la moda (como la explotación laboral infantil o los trastornos alimentarios) y, sobre todo, sobre una cultura que ya estaba germinando antes de la llegada de los teléfonos inteligentes y las redes sociales. La película logró diseccionar y proyectar las dinámicas de la sobreexposición visual que terminarían eclosionando años después con la cultura del selfie y la llegada de celebridades digitales de la era moderna, personificadas en figuras como las Kardashian o las hermanas Hadid. | @elpais