Extra:
De las partes mas impactantes del video de @TheGrefg fue escuchar a este tipo que a pesar de estar en esa condición afirma que saldría hacer lo mismo increible!
Luego muchos no entienden porque en El Salvador no queremos otro gobierno! pic.twitter.com/1OA5aEFA57— El Jos (@eljossv) December 25, 2025
Se trata de un libro a modo de reportaje extenso y con la participación de decenas de voces, en el que los prejuicios y las experiencias del lector terminan de configurar el retrato planteado por la autora, despertando una notable polémica. «Se ha generado todo un discurso de ‘tú estás haciendo una guerra generacional’», dice. «Yo creo que no. Yo simplemente estoy explicando cómo han sido las cosas para esa generación y qué consecuencias está teniendo». Lo repite para que quede claro: «No es un agravio comparativo ni se trata de inculparles a ellos». Su objetivo es «hacer un retrato de esa generación» y, a partir de ahí, «ver cómo han crecido y cómo se ha desarrollado su vida en muchos aspectos».
Sobre estos 20 millones de boomers, Analía reconoce realidades que hoy resultarían directamente ilegales -como que muchos de ellos empezaron a trabajar con 14 años-, que, sin embargo, han desembocado en la generación con una vida más cómoda en la España actual. «El jubilado de hoy en día o el que está a punto de jubilarse se está pegando la vida cañón», sostiene, no como provocación, sino como descripción: «Después de una vida de gran esfuerzo, ese perfil [de españoles] tiene la casa pagada, los hijos fuera de casa, buena salud y una red de seguridad que le permite dedicarse a viajar, a consumir un poco… o a salir con los amigos». En definitiva, «están disfrutando de la vida», resume.
En este sentido, apunta que, observando los datos por franjas de edad, quienes se encuentran entre los 55 y 65 años «se han convertido en una cohorte superrica», en parte gracias al ahorro, en parte gracias a derechos laborales consolidados y, también, a causa de la brutal escalada en los precios de la vivienda que experimentan ciudades como Madrid durante las últimas tres décadas. «Han comprado viviendas que se han revalorizado mucho, y van a dejar toda esa riqueza en manos de mucha menos gente, porque ellos han tenido muchos menos hijos que las generaciones anteriores».
De este modo, este retrato ensayístico sobre los boomers devuelve al lector a una realidad incómoda: «Está viviendo mejor que sus hijos», sostiene la autora antes de matizar, casi de inmediato, que «por lo menos a nivel material». Y este es el punto de fricción intelectual que hace que algunos de los retratados por esta obra de Analía Plaza observen su trabajo con una beligerancia digna de La carga de los mamelucos de Goya y no con el costumbrismo de El parasol.
«Ellos llevan mucho el argumento de ‘es que nos hemos esforzado’», concede. Una reivindicación a la que ella responde sin rodeos: «Nadie te dice que no te hayas esforzado, pero es que ese esfuerzo te ha rendido mucho más». Esta clave la desarrolla junto a las voces de numerosos expertos junto a alguna que otra reflexión personal a modo de anotaciones de la propia autora -como un «Joder, pues quién lo pillara», cuando algunos boomers hablan sobre las comodidades de las que disfrutan- que, además de un toque de humor, permiten que el libro tengan distintas interpretaciones en las que «depende también de quién lo lea».
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— Raf (elusive2.0) (@elusiveraf) December 23, 2025