Pasear es bien, doy fe (y cuando el paisaje urbano o natural es bonito, más aún)

Paradójicamente, en el hiperactivo siglo XXI, pasear y divagar empieza a tener buena prensa. Preguntado un neurocientífico por los beneficios de andar sin rumbo, dedica 20 minutos a enumerar las buenas razones que tenemos para deambular entre 20 o 30 minutos cada día. “Pasear tiene dos vertientes, cuando lo haces por sitios conocidos y cuando vas por lugares nuevos. Si paseas por sitios que ya conoces, los primeros efectos positivos son los de activación cardiovascular: quien mueve las piernas, mueve el corazón. Mientras paseas, giras la cabeza: el campo visual va cambiando y se encuentran estímulos visuales a la derecha y a la izquierda. De esta manera, se activan ambos hemisferios cerebrales, el paseo los pone a hablar entre sí. Esto es un magnífico ejercicio, pues en el cerebro, un hemisferio suele dominar sobre el otro”, dice el doctor Bruno Ribeiro, profesor del Departamento de Anatomía Humana y Psicobiología de la Universidad de Murcia.

Ribeiro, con consulta de Desarrollo Cognitivo en Sha Wellness Clinic, explica que, si se hace de forma consciente “estando aquí y ahora”, el paseo se transforma en un acto meditativo. “Para eso, hay que abstraerse de pensamientos del pasado y del futuro y concentrarse en el presente. Es muy difícil, pero si se consigue, el paseo tendría todos los beneficios de una meditación. A veces, las personas con dificultades para hacer una meditación clásica pueden conseguirlo durante un paseo”.

Pasan aún más cosas en el cerebro cuando paseamos por sitios desconocidos, según indica Ribeiro, como que se libera dopamina, “un neurotransmisor que marca la novedad en el cerebro y sirve para identificar el peligro o para prestar atención. Un buen aporte diario de dopamina elevará otro neurotransmisor, la serotonina, que es la responsable del estado de ánimo. El paseo ayuda a mantener ambos neurotransmisores en niveles altos”.

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Conozca a los gusanos comedores de plástico [ENG]

Estos gusanos pueden comer plástico. Y no sólo eso, ¡también pueden digerirlo! La Dra. Federica Bertocchini descubrió que los gusanos de la cera pueden biodegradar el plástico a través de las enzimas en su saliva. Esas enzimas oxidan el polietileno, lo que permite que el plástico se degrade en unas pocas horas en lugar de años. Es una combinación específica de bacterias y enzimas que puede descomponer el plástico, la inteligencia artificial está ayudando a los científicos a descubrir versiones rápidas y estables de este mecanismo.

La estafa más creativa que he vivido en China – Adrián Díaz

En un episodio anterior os hablé de un momento donde varios de mis clientes me pedían firmar acuerdos con fábricas, plataformas y otras empresas chinas para poder vender su negocio por un precio mayor colocando como activo estos acuerdos. Hoy os comparto una de las experiencias más sensacionales que he vivido, no entro en la moralidad, sólo en el aprendizaje, en relación con la venta de una empresa en China.

 

¿Creéis que para ser un buen médico la vocación es importante?

Las buenas notas no significan vocación de médico

Un largo debate que desembocó en una reflexión colectiva en el seno del mencionado Consejo Interterritorial sobre la “crisis de vocaciones” en la Medicina. Según se apuntó en esta cita a puerta cerrada entre las Consejerías y el Ministerio, el tema merece una reflexión. Esto se debe a que, según ha podido saber este periódico, se deslizó la idea de que “muchos estudiantes se ven inducidos a elegir Medicina por la presión del entorno, simplemente por haber logrado una nota muy alta” en sus estudios de Bachillerato. Un hecho, según explican estas fuentes, que llevó a la reflexión de que tal circunstancia “no siempre se corresponde con una vocación real” por ser médico. | @redaccionmedica