El cuadro de hoy, «Ejecución de Lady Jane Grey» 1883 de Paul Delaroche

En contraste con la oscuridad de la obra, la pálida piel de Lady Jane así como su corpiño y su enagua de raso de color blanco crean un potente foco de luz. El artista capta la atención del espectador situando las paletas de color blanco más intensas sobre el pañuelo que cubre los ojos de Jane así como en la zona de su enagua entre su mano izquierda y el borde del bloque.

Delaroche hizo uso asimismo de pequeños detalles con el fin de aumentar el dramatismo de la obra. Los personajes poseen diversas expresiones, como los gestos de dolor y desesperación de las dos damas de compañía, la ternura casi paternal con que el barón asiste a Lady Jane, y el disgusto reflejado en el rostro del verdugo por tener que llevar a cabo la ejecución. Otros detalles destacados son las argollas del bloque de decapitación las cuales lo sujetan firmemente al suelo mediante cuerdas, así como el borde afilado y a la vez desgastado del hacha. Ghislaine Kenyon, subdirectora de educación de la National Gallery, señala que la paja limpia, colocada normalmente cerca del lugar de ejecución con el fin de que ésta absorba la sangre, al igual que el vestido blanco, son elementos utilizados por el artista para insinuar al espectador lo que sucederá a continuación.

Experimento

La ejecución de Lady Jane Grey fue una de las pinturas seleccionadas para llevar a cabo un experimento en la National Gallery. Los participantes fueron invitados a observar el cuadro durante veinte segundos, monitorizándose sus ojos con cámaras y siguiendo el recorrido de los mismos.

El punto inicial de atención de todos los participantes fue el rostro de Lady Jane Grey. Después, los ojos bajaron por su brazo izquierdo y se detuvieron en el bloque de decapitación. Posteriormente se desplazaron a la derecha, posándose sobre el hacha y ascendiendo después hasta detenerse en el rostro del verdugo, cuya zona íntima fue también apreciada por los visitantes, siendo la figura del teniente de la Torre de Londres apenas percibida. De las dos doncellas, fue la que está de espaldas la que mayor atención atrajo por parte de los espectadores, quienes estudiaron detenidamente la nuca de la mujer.

Detalles:

Sin embargo, la obra que más te puede sonar de este pintor no es esa. Sino el retrato de Napoleón:

Napoleón la víspera de su primera abdicación en Fontainebleau; representación de Delaroche, recreando el momento dramático.

En Bilbao roban cerraduras y pomos de latón xdxd

Cerraduras, pomos, lámparas… Cualquier objeto de latón y que sea de fácil y rápido alcance en un portal es bienvenido en los bolsillos de los ladrones. Y es que, aunque los robos con fuerza en domicilios en Euskadi han aumentado durante el pasado mes de julio -han sido 104 en comparación con los 79 en el mismo mes del año pasado-, los ladrones ya ni siquiera se arriesgan a dar un paso más allá del portal para profanar lo ajeno.

«Lo que hacen es buscar cualquier elemento decorativo de latón que pueda haber en el portal para después venderlo», explican desde Ferretería El Hogar. Eso incluye desde los tiradores exteriores de las puertas hasta las jardineras o las barras de las alfombras que se encuentran en el interior del portal. «También se dan casos de robos de pomos de las propias viviendas, pero es más difícil porque necesitan una radial para hacerse con ellos», cuentan en Cerrajería Wilma.

Eso sí, el ‘modus operandi’ para robar los objetos de los portales ha ido cambiando de un método más calmado y hasta cuidado con mimo a uno en el que predomina la violencia. «Antes eran robos esporádicos en los que desatornillaban un objeto y se lo llevaban desmontado», analizan desde Ferretería Loben. «Ya no. Lo que hemos visto en el último año es que van con una barra, le pegan un golpe al objeto que quieren robar y se lo llevan entero. A veces incluso se dejan la mitad colgando por el mal golpe que han dado, pero tienen tiempo para robar más».

Portales de Bilbao sin los tiradores exteriores de la puerta.. (A.M.)

Una vez en sus manos, lo venden en chatarrerías por un precio que ronda entre los cuatro y los cinco euros el kilo. «Como va a peso, los ladrones saben que el latón es más caro que el aluminio o el hierro y van a por ello». Por este motivo, desde las ferreterías consideran el método del golpe «insensato ya que en una chatarrería no les van a dar más de dos euros por una manilla de segunda mano que, en realidad, cuesta alrededor de 60 euros, mano de obra aparte. Es un destrozo para la comunidad». | @elcorreo

Justo hace un par de días me he topado con este vídeo en X:

«El alcalde de Sliema, un pequeño pueblo en Malta, ha hecho un llamado a testigos después de que un hombre le robara la manija de su puerta.»