

Las listas de espera, sobre todo las quirúrgicas, se han convertido en el talón de Aquiles de la sanidad pública. Y aunque se están externalizando operaciones a hospitales privados para acortar los plazos de espera, hay algunos pacientes a los que la llamada o no les llega o lo hace demasiado tarde. Este sería el caso de Rubén J. G., un vecino de Quinto (Zaragoza) que acababa de cumplir 44 años cuando le sobrevino una parada cardiorrespiratoria que le costó la vida. Según denuncia la familia, la suya era una muerte evitable, ya que falleció en el suelo de su casa cuando llevaba dos años esperando para pasar por el quirófano. Recuerdan que pesaba más de 300 kilos y que el suyo era un caso alarmante de obesidad mórbida. | @heraldo