

[…] Aquí no hay barrotes en las ventanas y los alrededor de 250 presos que puede albergar atienden a talleres de cocina o aprenden a tocar la guitarra en el estudio de música.
Este sistema basado en el «enfoque humano» ha sido blanco de críticas y muchos lo consideran demasiado blando.
Sin embargo, es difícil argumentar que no funciona. La reincidencia criminal en Noruega es del 20%, una de las tasas más baja del mundo. […]









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