Se me ha quedao mal cuerpo

Deja una respuesta

Cuando los ESPAÑOLES eran hombres VALIENTES y de HONOR [Historia]

Es increíble como cambia todo en cuestión de pocas generaciones, he topado de bruces con las brevívisimas memorias de un Divisionario de Valentín Sánchez , edad: 18 años , gracias a la familia del que fuera Teniente de artillería en la División Ázul y posteriormente responsable del Cuerpo de Mutilados, Fernando Esquivias Franco. En su pequeño archivo personal yacen estas cartas, actualmente cogiendo polvo pero sirve para poner de relieve como eran aquellos hombres, viríles, con testosterona, grandes de espíritu, grandes de corazón, valientes y con un concepto de camadería que hoy es imposible de encontrar. | @Karakondzula

Sin más dilación, os muestro lo que vivió en su experiencia como divisionario participando en los sangrientos combates de Krasny Bor:

Todo saltaba por los aires,y yo también. Mi senti en el aire dos o más vueltas como un peón(imagino que se refiere a peonza) y caer pesadamente como una piltrafa.

Sentí un calor muy fuerte en el lado izquierdo y que algo pastoso y caliente me mojaba la cadera izquierda , resbalando por la pierna. Quise tocarme, y de nuevo tuve miedo, pero esta vez era con más intensidad. En el suelo, a mi alrededor, se estaba formando un gran charco de sangre. Traté de levantarme , apoyándome en los brazos y fue cuando vi que uno de ellos no estaba en mi cuerpo. Lo único que quedaba era un trozo deforme de carne y hueso quemado, del cual se retorcían unos nervios y brotaban de las arterias cortadas enormes chorros de sangre.
Veía todo como una pesadilla. Un poco más allá, estaba la parte del brazo que faltaba. Estaba ennegrecida , quemada y con la mano aferrada al suelo. Tenía escalofríos y temblaba. Aquel medio brazo que me quedaba y donde antes salía la sangre a borbotones, ahora se había taponado, con la misma sangre y quemada , al haberse esta coagulado, ya que la temperatura sería de 30 o 35 bajo cero.
A trompicones salí de allí y llegué a Krasny Bor. Vi que varios hombres recogían y llevaban con sus camillas a los heridos y cai de rodillas por la emoción. Era el primer acto humano que presenciaban mis ojos durante aquellas horas. Perdí el conocimiento
Cuando abrí los ojos, estaba tumbado en una mesa de operaciones. Había personas a mi alrededor vestidas de blanco… Pedí agua , se acercó alguien que debía ser un enfermero, dijo algo pero no era mi lengua, sino ruso al rato regresó acompañado de otra persona vestida de uniforme ruso de oficial. En perfecto castellano me preguntó nombre y apellidos, fecha y lugar de nacimiento y a que compañía pertenecía. También me explicó mi situación: el uniforme nuestro era blanco de camuflaje, el de los rusos también, Creyéndome uno de los suyos me habían recogido y llevado a aquel hospital.
Valentín estaba en el hospital ruso de Kolpino. Contra todo pronóstico, no fue rematado por las tropas soviéticas, práctica que realizaban después de los combates importantes independientemente de que los heridos fueran alemanes o rusos.

Durante los pocos días que llevaba allí ,a cuatro españoles, nos unió una camaradería y amistad que solo la muerte podía separar. En esos días la aviación alemana comenzó a bombardear el hospital, sintiendo que en cualquier momento el edificio podría colapsar.

Así pues, cuando vimos aquel boquete ( se intuye que debido a los bombardeos) se iba al exterior , no dudé ni un segundo, cogí un par de mantas de la cama, hice un rasgón en la mitad de ellas y por allí hice meter la cabeza, al estilo poncho. Así hicieron los demás españoles, las sabanas nos servían como bufanda. La temperatura a bajo cero debía ser de 18 o 20 grados bajo cero. Sabíamos que aquello debía ser una locura, pero ignorábamos que nos pasaría de quedarnos allí. Como poco Siberia.
El texto continúa contando como caminan por la nieve sin saber muy bien si estaban en la dirección correcta. Por suerte para ellos, llegaron a las trincheras españolas. Hospitalizado en zona alemana, a Valentín le amputaron lo que le quedaba de brazo por estar gangrenado, siéndole curada una herida de bala en la espalda que se produjo durante su fuga. Sólo llego con otro español, ya que los tres restantes cayeron a consecuencia de los disparos rusos. Terminó su andadura en en un hospital militar en Riga para posteriormente ser repatriado a España.

Nacieron en periodos duros, donde la guerra era una forma de vida, hoy un Valentín Sánchez sin brazo, haría de cualquier magrebí malencarado , un saco de huesos rotos y sangre. Otra época, otros hombres.