divorcio

¿Te imaginas divorciarte y que se lleven a tu hijo a otra ciudad en la otra punta del país? Conozco un caso así y solo de imaginarlo me da algo.

Es un caso de divorcio en el que el exmarido se queda en A Coruña, donde tenían la vivienda familiar habitual, y la exmujer decidió poner tierra de por medio y trasladarse a Valencia. En concreto, la madre, tras esta separación fijada por sentencia, planteaba cuestiones vinculadas al hijo, como el traslado el domicilio del menor a Valencia. Algo que la Audiencia ha desestimado, ratificando la decisión del juez de familia de A Coruña: el hijo se quede en la ciudad gallega, por estar ya residiendo en ella y tener allí su círculo de amigos, mientras que el perro se lo queda la mujer y vivirá con ella en la ciudad del Turia.

El niño y el perro coincidirán unos días

Estableció la estancia de la mascota familiar con el hombre en las vacaciones de verano en los períodos de tiempo, en los que el hijo se encuentre en compañía de la madre. En definitiva, cuando uno de los padres tenga al niño, la otra mitad de la pareja tendrá al perro, y viceversa. Esto significa que el pequeño no tendrá ocasión de convivir con la mascota familiar durante la época estival, aunque sí en las vacaciones de Navidad y Semana Santa, unos días al año, cuando viaje a Valencia para estar con la madre.

Además, los gastos de alimentación del perro serán satisfechos por cada uno de los dueños durante los períodos de tiempo que se encuentre en su compañía, con pago al 50% de otros gastos extraordinarios. También fija una contribución de 25 euros mensuales a los gastos de alimentación de la citada mascota por parte del exmarido. | @farodevigo

«Divorcio del sueño»

El New York Times ha planteado la pregunta para tratar de analizar la tendencia -cada vez más extendida en Estados Unidos- del llamado sleep divorce, o divorcio durante el sueño, que lleva a muchas parejas a optar por dormir en habitaciones separadas. Esto no solo mejora la calidad del sueño, sino también la conexión sexual. Los expertos al otro lado del Atlántico destacan numerosos beneficios sobre el descanso, especialmente si la pareja ronca o se mueve mucho durante la noche. Estos efectos positivos repercuten no solo en el bienestar general, sino también en la vida sexual.

Un sueño tranquilo, de hecho, garantiza más energía y, en consecuencia, alimenta el deseo. Eso sí, siempre que la elección sea compartida y que se planifiquen con regularidad momentos dedicados a la intimidad, para evitar que la distancia nocturna se convierta también en una distancia emocional. | @elmundo

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