
Bienvenidos a ese universo paralelo en el que Nintendo se va a tomar viento porque un Mario no le sale rentable y, de repente, un The Legend of Zelda me apetece tanto como clavarme astillas entre las uñas.


Bienvenidos a ese universo paralelo en el que Nintendo se va a tomar viento porque un Mario no le sale rentable y, de repente, un The Legend of Zelda me apetece tanto como clavarme astillas entre las uñas.
