Si romper una relación con una pareja estable, con un amigo de toda la vida o con tu propio hermano es tremendamente difícil, ‘divorciarse’ de tus padres es quizá una de las situaciones más complicadas a la que una persona se puede enfrentar en la vida. Pero en un mundo en el que el tótem de la familia tradicional se está resquebrajando, para dar paso a relaciones cada vez menos normativas, el tabú de las relaciones rotas entre padres e hijos, sea por el motivo que sea, está empezando a ‘salir del armario’.
De hecho, en sociedades como la norteamericana, donde el arraigo familiar no es tan fuerte como en España, es una tendencia al alza. Un estudio realizado por Andrew Pillemer, profesor de la Universidad de Cornell y autor del libro sobre fracturas familiares ‘Fault Lines’, indica que uno de cada cuatro estadounidenses ha roto con un familiar. Y en Reino Unido, una encuesta realizada por la plataforma Stand Alone, que brinda ayuda a personas distanciadas de sus allegados, indica que afecta a una de cada cinco familias. | @elperiodicodearagon
Una trágica historia ha sacudido a Oregón. Blair y Taylor Edwards, un matrimonio de 37 y 32 años, han sido condenados a 30 días de cárcel por la muerte de su hijo recién nacido, a quien no llevaron al hospital pese a que presentaba síntomas graves.
El bebé, Hayden, dejó de comer y comenzó a palidecer a los dos días de vida, en junio de 2023. En lugar de acudir a un médico, los padres decidieron rezar y ungirlo con aceite de oliva, esperando un milagro. Según el fiscal adjunto Russell Amos: “Con la ayuda de Dios, nos dio también el intelecto para producir tratamientos médicos de vanguardia. Pero depositaron sus esperanzas en el aceite de oliva”.
Un informe forense reveló que el pequeño sufrió encefalopatía bilirrubínica aguda, una condición causada por ictericia grave. Aunque no se puede afirmar con un 100% de certeza, los expertos indicaron que el bebé habría tenido altas probabilidades de sobrevivir si hubiera recibido atención médica inmediata.
Los Edwards pertenecen al grupo religioso Seguidores de Cristo, ya conocido por rechazar tratamientos médicos. Desde 1990, al menos 20 niños han muerto en Oregón en familias vinculadas a esta iglesia por priorizar la fe frente a la ciencia. | @catalunyapress
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Según relata, «todo empieza con un vuelo normal y corriente». Ella se encargó de chequear la coordinación del vuelo, los equipajes, los tiempos… Cuando todos los pasajeros habían embarcado, ella vuelve a la oficina a dejar la documentación. En ese momento le avisan de que «el avión ha vuelto a parking porque hay un niño en la terminal».
La empleada se acerca y se encuentra con la policía. Estos le explican que un menor de diez años les ha dicho que sus padres se habían subido al avión «camino a su país de origen, que se iban de vacaciones». Desde allí, Lilian se conectó con el comandante del vuelo, que le confirmó que al recibir el aviso desde la torre de control avisaron a los viajeros «para ver si alguien se había dejado un niño en la terminal», pero nadie contestó.
«Llamaron a un familiar»
Tal y como explica, efectivos de la Guardia Civil accedieron al avión para identificar a los pasajeros hasta que la tripulación dio con los padres del niño en cuestión, que iban con otro hijo más pequeño. «La explicación que le dan a la Guardia Civil es que el pasaporte de su país estaba caducado», por lo que intentaron que el niño viajara con el pasaporte español. Sin embargo, necesitaban un visado que no tenían. Por ello, decidieron dejar al niño en la terminal «y llamaron a un familiar para que viniera a recogerlo. Mientras ellos se fueron, no iban a perder los billetes», cuenta.
La Policía se acabó llevando a los padres y al otro niño a la comisaría del aeropuerto. «Ellos lo vieron muy normal, pero obviamente yo no lo vi normal y la Policía tampoco», insiste. Lilian detalla que tras el incidente, volvió a poner en marcha los trámites para arrancar el vuelo, retirando de la bodega las seis maletas de la familia. «En qué cabeza cabe que unos padres dejen a su hijo de diez años en la terminal porque no puede viajar por un tema de documentación», puntualiza. «Como madre, flipo», concluye. | @elcorreo
@limasin41 Historias de aeropuerto surrealistas!! #aeropuerto #abandono #historytime #flightdispatcher #viralvideos #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

El reconocido psiquiatra y sociólogo italiano Paolo Crepet vuelve a estar en el centro del debate por sus contundentes opiniones sobre la educación actual. Con una trayectoria repleta de bestsellers y entrevistas polémicas, Crepet no ha dudado en lanzar una crítica frontal hacia los padres de hoy, a los que califica como “los peores de la historia” y cuyas decisiones tacha, sin rodeos, de “cosas de completos idiotas”.
Crepet es tajante al señalar uno de los males de la crianza moderna: la sobreprotección. Según afirma, muchos padres están más centrados en evitar que sus hijos sufran que en prepararles para la vida real. “Deben enseñar a sus hijos a volar, no a quedarse en el dormitorio”, insiste, alertando de que esta actitud crea jóvenes que, al llegar a los 30, serán “unos completos idiotas” incapaces de valerse por sí mismos.

Esta falta de autonomía no es, en su opinión, culpa de los adolescentes, sino del entorno que se ha creado a su alrededor. “Si siguen por este camino, no serán capaces de tomar decisiones ni pensar con independencia”, explica el psiquiatra, quien considera fundamental permitir que los hijos se enfrenten al mundo por sí solos para desarrollarse como adultos funcionales.
Influencers y pérdida de identidad. En su análisis, Crepet también lanza una advertencia sobre el papel de los influencers en la vida de los más jóvenes. “Si hay influencers que tienen 20 o 30 millones de niños y niñas siguiéndolos, es una desgracia increíble”, afirma. A su juicio, la presión social que ejercen las redes está contribuyendo a una estandarización global que borra la individualidad y fomenta comportamientos vacíos.

El sociólogo cierra su intervención criticando la banalización con la que, a su juicio, se abordan hoy los grandes problemas educativos. “La gente quiere resolver un problema muy complicado de la forma más simple y banal posible”, lamenta. Para Crepet, esta mentalidad contribuye a perpetuar una cultura vacía donde lo superficial prima sobre lo verdaderamente importante. | @lavanguardia

Yo personalmente no me posiciono nunca al 100%. Cojo las cosas que me molan de antaño y cosas que me molan de ahora. Y quito cosas que NO me molan de antaño y quito gilipolleces varias de la época moderna. También os digo que todos somos muy diferentes con educaciones diferentes, valores diferentes y cada uno tiene una expectativa de sus hijos DIFERENTE. A muchos no les gustará cómo educo yo a mi hijo, y a mi no me gusta cómo educa a sus hijos Juanita o Pepito.
Conclusión: Cada uno es libre de educar a sus hijos como le salga de los cojones que para eso son sus hijos.