Muy fan

 

 

Desde exámenes que duran horas hasta controles prácticos difíciles de afrontar. Las pruebas de las universidades pueden ser complicadas, pero si además son originales, parece que la dificultad pasa a un segundo plano. Y si no que se lo digan a los estudiantes de Ingeniería Civil de la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda), que cada año viven un examen concreto como todo un acontecimiento.

Desde hace más de 25 años, los alumnos de 2º de esta carrera tienen la asignatura Puentes, y qué mejor forma de poder demostrar tus conocimientos sobre estas construcciones que crear uno. Pero no uno cualquiera, sino uno que soporte exactamente el número de personas que pide el profesor.

Los estudiantes de Ingeniería Civil han de construir un puente que aguante el peso de dos personas, pero se derrumbe con tres. Esas son las características del examen práctico que, cada año, los alumnos realizan en un riachuelo ante la atenta mirada del resto de universitarios. | @20m

No entiendo por qué todavía no la han legalizado…

Juan Manuel Rodríguez Gantes consume entre 30 y 50 gramos de marihuana al mes “para tener una vida digna”. Este gallego de 49 años, tetrapléjico desde hace 30, asegura que solo el cánnabis consigue erradicar de su cuerpo los fuertes y crónicos dolores que padece. No puede cultivarlo para su consumo porque la residencia pública de discapacitados en la que vive no se lo permite y está condenado a acudir al mercado negro. “Me puedo llegar a gastar hasta 400 euros al mes, más de la mitad de mi pensión, y la maría que me venden unas veces es buena y otras, mala”, explica. “Con la pandemia, para colmo, hay menos cantidad y han subido los precios: este año me he tirado temporadas aguantando el dolor por no poder conseguirla”.  | @elpais