Next level birdwatching. pic.twitter.com/9KIVvnYZDv
— Fascinating (@fasc1nate) June 27, 2025
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They wanted to cut down a tree — and cut through the roof instead 🪵🏚️
Brilliant, guys. Just brilliant. pic.twitter.com/NyyGejFZWu
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Well, I didn't see that coming 🤣 pic.twitter.com/qSGL2Jcngd
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Y ahora, la previsión meteorológica… de hace 33 años, cuando el hombre del tiempo cobraba por dar información, no por asustaviejas
"…no tendría nada de extraño"https://t.co/OXpyVKCnxa
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Pasada más de una década, Álvaro está a punto de acabar su formación como Técnico en Producción Agropecuaria. «Tanto se ha hablado de este meme, que lo más llamativo es que los que realmente me conocen en el día a día dicen que soy diferente», cuenta convertido ya en todo un adulto. «He llegado a aprender a reírme de mí mismo, pero hay cosas detrás que me costaron mucho», continúa. El principal problema para él fueron las amenazas, palizas y el bullying que sufrió por parte de quienes se sintieron aludidos por su comentario. «El tema es que la frase se sacó de contexto y llegué a recibir incluso amenazas de muerte. Yo dije eso por lo que había pasado el día anterior. A mí, a pesar de que estoy como estoy —lo dice por su sobrepeso—, siempre me ha gustado la natación. Y en una piscina de mi localidad siempre guardaban cuatro calles para la gente que quiere nadar y luego el resto es ocio. Pues había tantísima gente que se te cruzaban en medio hasta en estas calles y no dejaban hacer nada a nadie. Haciéndoles cortes de manga a los socorristas incluso. Cuando se lo conté a mi familia me dijeron esa frase y, al día siguiente, la repetí», rememora sobre su archiconocida intervención televisiva.
«Evidentemente tonterías decimos todos con 12 años, pero yo no nunca he sido de soltar racistadas. Cuando pasa de la risa a que me persigan hasta mi casa, llamarme a las tres de la mañana, que tuviese hasta miedo de salir a la calle… 17 juicios he tenido por este vídeo por racismo y xenofobia. Los gané todos», prosigue su relato de cómo le afectó lo ocurrido.
«Cinco años así. De los 12 hasta los 17. Unos años infernales. Me dieron palizas. Un día llegué con el pecho hundido y un ojo morado a casa. Arruiné mi adolescencia. Llegó a tal punto que en una calentada, fue solo un momento puntual, pero llegué a pensar en quitarme del medio. «No puedo aguantarlo más», me dije. Pero después mi cabeza hizo click», puntualiza sobre el momento extremo al que le llevó la polémica frase.
«Si pudiera volver atrás me daría una colleja y me diría «pero qué haces diciendo semejantes tonterías con lo que te puede repercutir». Ahora lo veo en perspectiva. Mucha gente se lo tomó como debía ser, un comentario gracioso e inocente. Y muchas amenazas fueron de gente escondida detrás de una pantalla que se pone a insultar», concluye. «Si alguien se ve en la misma, de estar en el anonimato a que te conozca mucha gente, sobre todo hay que tener paciencia, los pies en el suelo y mano izquierda con lo malo que venga», recalca como consejo.
Además de estar en proceso de terminar sus estudios, a Álvaro le sigue gustando ir a la misma piscina, donde a día de hoy lo reciben «como un embajador, con pase VIP». También se formó en materia audiovisual en Zaragoza, cumpliendo su sueño de ser narrador taurino en algunas retransmisiones. Y tiene su propio canal en YouTube, donde comparte con sus seguidores sus aficiones, entre ellas, los videojuegos. «No todo fue malo. Era algo cerrado y me costaba muchísimo socializar. He hecho muchos amigos. Sueltas la frase, te reconocen y se echan a reír».