Llegan las citas sin esfuerzo

“El café solo lo tomo por la mañana si me he quedado a dormir”. Así de tajante responde Inma Benedito, autora de Too match es una oda al desamor con forma de libro. Un diario de citas fracasadas (PLAZA & JANES, 2025), a la pregunta de qué le parece una tendencia cada vez más extendida en el mundo de las citas: las coffee dates. El informe en el que Tinder analiza las tendencias en las quedadas románticas señala que en 2025, el 39 % de las personas solteras priorizan los encuentros carentes de alcohol, y dentro de esta preferencia, quedar para tomar un café es una de las opciones preferidas de quienes buscan pareja. Algo que no convence en absoluto a Lena Nguyen, abogada especializada en divorcios. “He visto a mujeres malgastar horas de su vida con hombres que no invierten en ellas más de lo que vale un café latte. Dicen que se trata de conocerte pero en realidad, se trata de dar algo sin dar nada en absoluto. El problema es que demasiadas mujeres lo aceptan y el estándar que se pone en la primera cita marca lo que se va exigir de la relación de ahí en adelante. Los hombres que van en serio no se plantean dar el mínimo: planean, invierten y crean experiencias porque entienden que tu tiempo vale más de lo que cuesta un café. Se lo digo siempre a mis pacientes: no se necesitan grandes gestos, pero sí que se esfuercen”, explica. “Si un hombre te invita a una coffee date, mándale una factura de 600 dólares. Eso es lo que cuesta tu tiempo, tu energía y tu presencia”, dice.

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La falta de médicos en las cárceles ya tiene consecuencias

En las cárceles españolas faltan médicos. Esta realidad, que lleva denunciándose años, se ha agravado en los últimos tiempos por el perfil de los presos que ingresan en los centros penitenciarios con problemas de politoxicomanías o de edad avanzada, que necesitan un seguimiento constante adecuado a sus circunstancias. Las primeras consecuencias de esta carencia ya es palpable en las prisiones. De hecho, el sábado pasado un interno de 84 años falleció en la enfermería de la cárcel de Alhaurín de la Torre. Había ingresado en la cárcel hacía un mes por haber matado a su esposa en Marbella.

Tras atragantarse en su celda mientras comía, fue trasladado a la enfermería. Antes había comenzado a sentirse mal. De inmediato fue trasladado a la sala de observación, donde funcionarios y el servicio de enfermería del centro intentaron reanimarlo, sin éxito. El sábado no había médico en la cárcel, con lo que los funcionarios y los enfermeros tuvieron que asumir las tareas de emergencia.

«Lamentablemente esta circunstancia se ha convertido en habitual», advierten desde el sindicato Acaip. «Llevamos mucho tiempo advirtiendo de la gravedad que supone la ausencia de médicos en los centros penitenciarios, calificando la situación de despropósito absoluto, especialmente teniendo en cuenta el alto número de reos con enfermedades mentales, patologías psiquiátricas y dolencias crónicas. La falta de atención médica adecuada pone en riesgo tanto la salud como la vida de los internos», indican fuentes del colectivo. | @elmundo