El gallito de las rocas guayanés​

El gallito de las rocas guayanés es polígamo, un único macho cruza con múltiples hembras y no mantienen relaciones de largo plazo. El macho no participa de la fabricación del nido, ni de la incubación de la puesta, ni de la alimentación de los polluelos. El nido es construido con barro y material vegetal, que fija con saliva y barro a una barranca rocosa o cerca de corrientes de agua rocosas en la sombra del bosque. Lo hacen entre diciembre y enero, cuando comienza la temporada reproductiva. La hembra pone uno o dos huevos pardo amarillentos marcados de gris-lilás. La incubación dura entre 27 a 28 días. Los polluelos son alimentados con frutas y ocasionalmente con insectos o pequeños vertebrados.

El macho que baile mejor a los ojos de la hembra, y aquel que regrese puntual cada día a la sesión de baile evitando ser presa de los depredadores, será elegido para brindar sus genes a las nuevas generaciones de gallitos de las rocas.

 

¿Pero por qué no han aprovechado para hacer los edificios más altos??

Intedezante…

La excitación sexual puede provocar una «visión de túnel» que dificulta reconocer cuando alguien simplemente no está interesado en ti, según una investigación de la Universidad Reichman (Israel). Según se publica en ‘Personality and Social Psychology Bulletin’, estudios previos han demostrado que la excitación sexual puede llevar a sobreestimar el interés romántico de la pareja, pero estas interacciones implicaban señales neutrales o positivas por parte de la pareja potencial.

En esta nueva investigación, la pareja potencial proporcionó señales mixtas o ambiguas para reflejar con mayor precisión los primeros encuentros de una relación en la vida real. «La excitación sexual hizo que los participantes fueran significativamente más propensos a interpretar las interacciones ambiguas de forma optimista«, asegura la doctora Gurit Birnbaum, autora principal del estudio y profesora de psicología en la Universidad Reichman. «Vieron interés donde solo había incertidumbre. Parte de la razón parece ser que la excitación aumentó el atractivo de la pareja, alimentando aún más la tendencia a ver lo que la gente quería ver».

«La excitación sexual distorsiona la percepción solo cuando la situación deja espacio para la esperanza«, reflexiona el profesor Birnbaum. «Puede ayudarnos a superar el miedo al rechazo al inclinar la percepción hacia una dirección más esperanzadora».

Este sesgo perceptivo puede resultar útil al principio del noviazgo, cuando se necesita cierto optimismo para arriesgarse con alguien nuevo, pero el profesor Birnbaum señala que puede tener sus consecuencias.

«El deseo puede eclipsar la sensibilidad hacia los verdaderos deseos de otra persona», explica el profesor Birnbaum. «En esos momentos, es posible que no veamos la interacción como es, sino como esperamos que sea, sin darnos cuenta de que la puerta no está realmente abierta». | @elperiodico