Prefiero vivir en Illescas antes que esto…

El problema de la vivienda en España no es nuevo, pero sí es novedad un modelo de negocio que cada vez se implementa más en las grandes ciudades: dividir los pisos para alquilar las habitaciones y así multiplicar los beneficios de los propietarios. Como consecuencia de esto, familias enteras están siendo expulsadas de sus pisos y hace que alquilar toda una vivienda sea una auténtica ley de la selva.

Jaqueline, Jesús y Luisa son algunos de esos inquilinos que saben lo que es vivir en un piso compartido. Jaqueline paga 690 euros, Jesús 600 y Luisa 700 de alquiler. Es lo que les cuesta una habitación dentro de un piso compartido con muchas otras personas y, en algunos casos, sin ni siquiera comedor.

«Son cinco habitaciones. Solamente es pasillo y todo está dividido para habitaciones», comenta Jesús a laSexta.

Todos ellos aseguran que de momento es lo único que se pueden permitir. «Es muy difícil conseguir piso solo, y más con los sueldos que tenemos», sostiene Jaqueline. Jesús explica que alquilar un piso completo es más difícil por los requisitos que te exigen. «Depósito, alquiler… En la habitación es solo el mes que está en curso», afirma.

«Habitaciones donde no las hay»

Algunos bloques de Madrid siguen este modelo de troceo en prácticamente todos los pisos. Juan Carlos Atroche, de Madrid Compartido, presume del rédito que saca con su empresa. «Si tú te lo sabes organizar, es muy rentable. El reformista es un crack, me saca habitaciones de donde no las hay», asegura. | @lasexta

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El que la sigue la consigue

[…] Valter Fonseca dos Santos, un ciudadano brasileño que pasó cerca de 16 años durmiendo en las callesde Patos de Mina, un municipio del estado de Minas Gerais. A principios de los 2000, este ciudadano dejó su Ilhéus natal en busca de un empleo estable, pero acabó sin trabajo ni techo hasta que decidió darle un vuelco radical a su vida.

Durante años, este hombre sin hogar trató de buscarse la vida como pudo. Realizó múltiples tareas precarias y temporales y llegó a trabajar en una plantación de tomates, pero perdió su empleo al finalizar la cosecha. Mientras tanto, pasaba las noches a la intemperie, durmiendo allí donde podía y sin poder costearse una simple habitación.

Se preparó a la oposición a sepulturero mientras vivía en la calle

Después de casi una década viviendo en esta situación tan vulnerable, Valter dijo basta en 2015: «No quería vivir en la calle como los demás», contó en una entrevista al medio brasileño G1. Decidió entonces entrar en el Centro de Referencia de Asistencia Social Especializada con la intención de mejorar su situación financiera y encontrar una manera de ganarse la vida honradamente.

El personal de este organismo le ayudó a elaborar un currículum y llegaron a enviarlo a varias empresas, pero nunca lo llamaron. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de presentarse a la oposición para ser sepulturero y, animado por los orientadores, este hombre decidió presentarse. Eso sí, estos mismos le impusieron una condición: debía dedicarse en cuerpo y alma a sus estudios y obtener la primera posición.

A pesar de que se encontraba en situación de calle, Valter no renegó en su ímpetu de asegurar un puesto de trabajo y abandonar de una vez por todas estas condiciones de extrema vulnerabilidad. Estudió cuatro horas al día durante cuatro meses, aprovechando siempre las horas de luz natural, y convirtió los bancos de los parques públicosdonde solía dormir en su propia sala de estudio.

Obtuvo la mejor nota de los 21 candidatos que aspiraban a las plazas disponibles

Cuando llegó el día del examen, este brasileño llegó más que preparado y supo aprovechar el tiempo. Así lo demostraron sus notas: logró 26 aciertos de los 30 posibles, lo que le permitió ocupar el primer lugar entre los 21 candidatospara el puesto de sepulturero que competían por las tres plazas disponibles. | @abc