
La miel
En la antigüedad la miel no era solo para endulzar, sino también para protegerse durante el sexo. O al menos esto pensaban los antiguos egipcios. En el Papiro Ginecológico Kahun se describe como preparar una mezcla de bayas de acacia, manzana amarga y miel, que se colocaba en una especie de tampón y luego se introducía en la vagina de la mujer. Se suponía que su efecto tenía una duración de hasta tres años.

Zumo de limones
En el siglo XVII, Giacomo Casanova, un italiano que le hacia honor a su apellido por sus múltiples conquistas, creyó encontrar en el jugo de limón una manera de evitar embarazos indeseados. No estaba tan equivocado, ya que el acido cítrico presente en el jugo de limón, es capaz de inmovilizar al esperma en menos de 60 segundos. Para aplicar este anticonceptivo, no solo se usaba el jugo del limón, sino que también se formaba una barrera dentro de la vagina con la cascara de este cítrico. Si bien servía, no era muy efectivo.

Mercurio
Claramente fue la falta de conocimiento sobre el peligro de ingerir mercurio lo que llevó a las mujeres a tomar esto como método anticonceptivo. Tal como explican en varios artículos de Internet, esta terrible práctica se llevaba a cabo en la Antigua China, donde se pensaba que el mercurio ayudaría a prevenir un embarazo no deseado. En principio, bebían lo suficiente como para que su cuerpo se preparara para la anticoncepción, pero no llegaban a envenenarse. Si superaban la dosis no dañina se exponían a fallos renales, daños cerebrales y a la misma muerte, entre otras consecuencias.

Coca-Cola
En este caso no nos desplazamos a un pasado tan lejano. Seguro que te sorprenderá saber que entre 1950 y 1960 se creía que la Coca-Cola funcionaba como espermicida. De hecho, especialistas de Harvard introdujeron la famosa bebida en tubos con esperma, y aunque sí morían los espermatozoides todavía podían llegar al cérvix y encontrarse con el óvulo.

Intestinos de animales
Suena asqueroso, pero los intestinos de animales fueron usados como una especie de condón en 1400. Comenzaron a hacer esto, porque se dieron cuenta de que envolver el pene en los intestinos, como en un condón rudimentario, era un método bastante efectivo para prevenir el embarazo. Los romanos utilizaban lino, intestinos o vejigas de animal para crear los condones. En China y Japón usaban seda para cubrir el glande del pene. Los romanos utilizaban lino, intestinos o vejigas de animal para crear los condones. En China y Japón usaban seda para cubrir el glande del pene.

Testículos de comadreja
Entre los años 100 y 500 d.C. la siguiente forma de no concebir era la más absurda, descabellada y menos eficaz de esta lista. Consistía en que la mujer se colocara los testículos de la comadreja, como una especie de collar, atados a la pierna y así no quedaría embarazada. Otra opción era amarrarlos en el muslo. Obviamente, esta opción no funcionaba.

Estiércol de cocodrilo
Aunque pensar en los egipcios es pensar en elegancia, riquezas, en orden, en razonamiento lógico matemático, y un sinfín de aportes a la humanidad, ellos también se fueron a lo más básico para evitar embarazos indeseados: el estiércol de cocodrilos. Se dice que mezclaban este ingrediente “natural” con miel, para crear un espermicida, y se lo insertaban en la vagina. Según escrituras antiguas que datan del 1850 a.C., la miel, que es un antibiótico natural, mezclada con el estiércol fungían como espermicida al tener propiedades alcalinas.

Ejercicios físicos
Un ejercicio anticonceptivo “físico” el pasado, por absurdo que nos pueda sonar, consistía en que la mujer con el fin de eliminar la eyaculación depositada en la vagina, antes de que se produjera el embarazo, debía levantarse con un movimiento abrupto, estornudar y sonarse la nariz varias veces. Después, debía gritar con todas sus fuerzas y saltar hacia atrás reiteradamente. Otra manera un poco menos escandalosa y agitada de eliminar restos de semen, era orientar con los dedos el flujo de la orina para limpiar la vagina. También hay historias que cuentan que las mujeres hebreas de la antigüedad eran capaces de expulsar la eyaculación de sus vaginas realizando fuertes contracciones de los músculos vaginales[1]. Por otra parte, Soranus, uno de los primeros médicos de la antigua Grecia sugirió a la mujeres que no querían concebir, que inmediatamente después del acto aguantaran la respiración, estornudasen, y bebieran un vaso de agua fría. Para asegurar el efecto, recomendaba también darse golpes con los propios talones en las nalgas, y saltar varias veces para desprender “la semilla”.







