Encima viene de otro país (Ucrania) a aprovecharse. Para mi, doblemente mal y esta vez lo digo bien claro porque no me van a tachar de racista :-)

El inquilino de un piso de la Rolda da Muralla, en pleno corazón de Lugo, lleva sin pagar el alquiler desde enero del año 2023. 17 meses después, y tras varios intentos de desalojarlo por parte del propietario, sigue allí. Su deuda supera ya los 7.000 euros, pero no parece que la situación se vaya a desbloquear pronto. Mientras tanto, el piso está ocupado por un inquilino que no se hace cargo de nada.

Según explica el dueño del inmueble, ubicado en la zona norte de la Rolda da Muralla, el hombre vivía con su esposa hasta hace dos años. Entonces, se divorciaron. Él se quedó en la vivienda, pero no volvió a pagar ninguna mensualidad o suministro. Desde entonces, se ha convertido en un okupa que, según el propietario, no acepta ninguna solución para resolver el bloqueo.

Desde enero del 2023, la deuda acumulada por el inquilino supera los 7.200 euros. Esto incluye el alquiler y los suministros, de los que se sigue haciendo cargo el dueño. El propietario reconoce que, hace unos tres meses, le llegó a su cuenta un ingreso a nombre de la Xunta de Galicia con casi 2.000 euros. «Imagino que tendrá algo que ver con el piso, pero no puedo saberlo, porque el inquilino no contesta a los mensajes. Aunque ese pago fuese del okupa, su deuda seguiría superando los 5.000 euros», afirma.

Ha rechazado todas las ofertas

Lo cierto es que alternativas no le faltan. El dueño admite que le han ofrecido perdonarle la deuda al completo con tal de que se vaya. Incluso una empresa que asesora el propietario, Mi Casa no es la Tuya, se encargaría de buscarle un alojamiento temporal más asequible, dándole un mes para dejar el piso. Pero el inquilino ha rechazado todas estas opciones.

«Está todo documentado», dice el dueño, «porque todos los meses le paso el informe de gastos y él no contesta». «La única vez que fui a hablar con él personalmente de esto, me dijo que España lo había tratado muy mal, y que tiene derecho a una vivienda aunque no pague. Yo no niego que tenga derecho a ello, pero ¿por qué tiene que ser a costa de dejarme sin mi piso?», lamenta el propietario.

En cuanto a la justificación que les da el inquilino, el afectado explica que, «directamente, dice que no va pagar». Al no aceptar las propuestas de la empresa asesora y del dueño, la situación parece difícil de desbloquear. Los intentos del propietario de ir por la vía judicial no fructificaron, ya que «fui al juzgado a denunciar y prorrogaron dos veces el juicio». «Ahora no sé nada, está todo paralizado. Sientes que te han dejado tirado», resume el dueño.

El perfil del okupa

El inquilino, que llegó a Lugo en el 2019 como refugiado desde Ucrania —ya antes de la actual guerra—, alega que dejó de trabajar en marzo del 2022 debido a un problema de salud que le dejó parcialmente sin visión de un ojo. Asegura, además, que se ocupa del cuidado de su madre, a la que tuvo que evacuar de su país cuando estalló el conflicto ruso-ucraniano.

Cuenta el dueño del piso que, en una ocasión, «los vecinos de la vivienda que está encima tuvieron un problema con el agua que causó una fuga que afectó a mi vivienda. Entonces, el seguro envió a un fontanero. El inquilino le dejó pasar, pero luego lo echó sin dejarle hacer la reparación. ¿Cómo va a hacer eso si el piso ni es suyo?».

El dueño reconoce que la situación es «asfixiante y frustrante», porque «me costó mucho esfuerzo conseguir comprar este piso para que ahora me lo quiten injustamente». | @lavozdegalicia

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