En estas dos últimas semanas ha dormido en un coche, en una caravana, en casa de un amigo, en el sofá de una amiga y ahora, por fin, ha encontrado una habitación para alquilar. No estamos hablando del caso de una mujer con problemas de integración social: María Pérez es funcionaria judicial con plaza fija en Palma y tiene un salario de 1.850 euros. Nació en Sevilla pero lleva quince años en la Isla y aquí nació su hijo de tres años. Está separada y tiene la custodia compartida con el padre, por lo que volver a su tierra es inviable. | @ultimahora
Extra:
Las cifras dan qué pensar. Un 43% de los menores de 35 años ha desarrollado problemas de estrés a raíz de su situación de vivienda. De cerca le siguen los trastornos de ansiedad (35%), la sensación de frustración (30%) y de fracaso personal (26%) o los problemas de insomnio (25%). En total, un 62%, casi dos de cada tres jóvenes, ha sufrido en algún momento problemas de salud mental derivados de la crisis de la vivienda.
«Los alquileres, sobre todo en ciudades como Madrid, son directamente abusivos. Te toca compartir con cuatro, cinco compañeros, un piso que muchas veces no está debidamente acondicionado, que no se ajusta a la definición de habitable», denuncia Elsa Arnaiz, presidenta de Talento para el Futuro. «En este contexto, la capacidad de ahorro es inexistente. Y para muchos es ya imposible pensar en ese futuro emancipado. ¿Cómo no va a afectar a nuestra salud mental?», se pregunta la graduada en Derecho y Relaciones Internacionales. | @publico





