Jode mucho cuando suspenden fiestas de disfraces :c

*Recibo un mensaje de que se suspende la fiesta de disfraces*

Yo por la plaza de Albacete:

Extra:

El hombre glovo no exis-

@adrifdzzzzzz

Extra: RMMBR

El Ayuntamiento de Zamora ha multado con 1.215 euros a un padre y su hijo por recoger piñas secas del parque de León Felipe, ya que «las piñas son del Ayuntamiento», según informa La Opinión de Zamora.

Los hechos se remontan a finales de noviembre de 2011, cuando dos policías municipales denunciaron al padre y el hijo, que fueron declarados culpables de hurto por los Juzgados de Zamora y condenados a pagar 360 euros cada uno en concepto de multa, una indemnización al Ayuntamiento de 495 euros y las costas del juicio.

En noviembre, los condenados pidieron un aplazamiento y ha sido en este mes de junio cuando han terminado de pagar las cantidades reclamadas por el «hurto» de las piñas secas que habitualmente usaban como combustible para la caldera de su casa.

Arte Tangram

El Tangram es seguramente el rompecabezas geométrico más popular y conocido, entre otros motivos por su sencillez y su enorme versatilidad. Es un rompecabezas de origen chino, aunque de antigüedad desconocida (véase más sobre su historia en la entrada Tangram), formado por 7 piezas poligonales –5 triángulos rectángulos isósceles (de tres tamaños distintos, dos de tamaño pequeño forman uno mediano y dos de estos uno grande), 1 cuadrado (que es igual a la unión de dos triángulos rectángulos pequeños) y 1 paralelogramo de tipo romboide (que también se puede obtener como unión de dos triángulos rectángulos pequeños). | @culturacientifica

Con las siete piezas del Tangram se puede formar la figura básica, que es un cuadrado, o una enorme familia de figuras, tanto figurativas (animales, personas, objetos, construcciones, números, letras, etc), como geométricas (figuras poligonales convexas (sobre las figuras convexas realizables con el Tangram véase la entrada Un teorema sobre el Tangram), etc), además de poder ser utilizado de forma didáctica para aprender matemáticas (teorema de Pitágoras, áreas, ángulos, etc).

La cantidad de figuras es de tal calibre que solo en gatitos podemos realizar por lo menos 50 patrones distintos, como vemos en la siguiente imagen.

El tangram en el arte contemporáneo

Un rompecabezas tan versátil y popular ha calado en el mundo del arte y la cultura. Se puede encontrar en la literatura, el cómic, el diseño, la arquitectura, el teatro, la danza o la poesía, además de en las artes plásticas. En la entrada del Cuaderno de Cultura Científica titulada El arte contemporáneo que mira al Tangram, así como en las otras dos entradas mencionadas, ya se mostraron algunos artistas que utilizaban el Tangram en sus obras de arte.

Un campo en el que el rompecabezas ha tenido un gran protagonismo ha sido en el mundo del grabado. Como ya se comentaba en la entrada El arte contemporáneo que mira al Tangram, el artista madrileño Javier Abad Alonso, co-fundador del estudio de grabado y galería Arco Tijera, hizo uso de este objeto geométrico en su magnífica y premiada serie de fotolitografías Supremus, El cráneo del hombre también es el cosmos (2019), que toman como punto de partida la controvertida pintura Cuadrado negro (1915-30), del artista supremacista ruso Kazimir Malevich (1879-1935), pero deconstruyendo el cuadrado a través del Tangram y sustituyendo el negro por paisajes extraídos de un observatorio astronómico.

  

Me parto el qlo qué es esto xdxdxdxdxd

Mi canción&videoclip fav de The Prodigy, por cierto. 30 añazos tiene esta pedazo de obra de arte.

 

A mediados de la década, los nombres asociados al género electronica (en inglés y sin tilde, vaya) se circunscribían casi exclusivamente al uso de sintetizadores y a una evolución más trabajada de los ritmos más machacones que todavía coleteaban de los estertores del acid house y del rave. Underworld o The Chemical Brothers comenzaban a debatirse entre abandonar lo subterráneo o consolidar su propio estilo, pero fue The Prodigy quien dio un paso adelante con la asimilación del sonido punk y de su estética a la que tanto debía Inglaterra.

La presencia de guitarras sampleadas en la producción de los temas no era una novedad en el género, pero hasta el lanzamiento de Music For The Jilted Generation (1994) nadie le había otorgado un lugar preeminente. “Their Law” y “Voodoo People” abrieron la puerta a la posibilidad de que el rock entrase de lleno hasta la cocina de la electrónica y con ello una forma nueva de entender un estilo hasta entonces casi confinado en clubes y fiestas ilegales.

“Firestarter” presentaba todas las características propias de la creatividad de Liam Howlett, la mente y único productor hasta esa fecha de todo lo que aparecía bajo la figura de The Prodigy. La buena dosis de beats y samplers contaba en esta ocasión, a diferencia de la mayoría de sus anteriores creaciones, con dos elementos rompedores y definitivos: la preeminencia de un sonido abrasivo, punk, industrial y duro; y el protagonismo de un vocalista, hasta entonces bailarín, que se convertiría para la eternidad en el frontman de la banda: Keith Flint.

Los créditos apuntan a que Liam Howlett y Keith Flint fueron los que trabajaron el tema, dejando claramente la parte lírica a aquel personaje danzante encerrado en sus tareas de animación, y la parte musical a manos de la cabeza pensante. Esta última parte es especialmente interesante, ya que, como es habitual, el conocimiento de las canciones que se samplean denotan las influencias y la cultura musical de quien las comprime y manipula. Para la ocasión, Howlett empleó tres samplers que actuarían como marcadores distintivos en el tema.

Así, el beat que predomina corresponde a un remix del “Devotion” (1989) de Ten City, una melodía mecánica y repetitiva que, desposeída de su esencia R&B y convenientemente adaptada, pasó a ser mundialmente conocida. La segunda seña de identidad, el riff de guitarra, proviene de “SOS” (1993), de The Breeders: apenas un segundo elevado a ejemplo de aprovechamiento máximo para convertirse en la espina dorsal de uno de los temas más celebrados de los noventa. La tercera seña de identidad, quizá menos protagonista, pero sin la cual no existiría esa desazón y angustia en la canción, se la debemos al grito que aparece en el “Close (To The Edit)” (1984), de Art Of Noise, una de las grandes referencias de Howlett como posibilidad real de mezclar música industrial, con la de baile y el hip hop. Como curiosidad, en los créditos de la canción aparece Paul Morley, el amado y odiado periodista del NME venido a “maestro del concepto” de Art Of Noise, algo así como un director de arte con poca o ninguna participación en lo musical. Pero claro, formaba parte del grupo. Jim Davies, uno de los guitarristas con los que la banda ya contaba en sus directos, grabaría parte de guitarra eléctrica. | @muzikalia