«El viejo pescador» (1902) de Tivadar Kosztka Csontváry.
Su rostro está marcado por el salitre y la experiencia. Su mirada, llena de sabiduría, contiene misterio, y quizás un significado oculto…
En este cuadro, el pintor quería enseñar que en cada persona vive tanto dios como el diablo. ¿Sabes cómo se descubrió?
Hay que colocar un espejo en la mitad del lienzo y de este modo se muestran dos caras diferentes: la de Dios (el lado derecho del viejo) y la del Diablo (el izquierdo).












