Las americanas que viven en España nos explican cómo funciona nuestro país

El bar no es para comer y beber

El reflejo más claro de esta divergencia en la concepción del tiempo es el bar. Rápidamente, las visitantes descubren que la restauración no es, como en el mundo anglosajón, un lugar de ingesta de calorías. Susanna, que ahora vive en un pequeño pueblo de Almería llamado Garrucha, recuerda que, en sus casi cinco años en España, solo le ha ocurrido una vez algo que es muy habitual en su país: que el camarero le invite a marcharse entregándole la cuenta pronto o preguntándole con insistencia si quieren algo más.

“Antes de mudarme aquí nunca había experimentado la cultura de las terrazas. Claro, tenemos cafeterías y bares en EEUU, pero es una actividad económica en lugar de una actividad social. Como los camareros dependen de las propinas, te echan más rápidamente de las mesas”

 

 

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Pues me dan mucha penita los animalitos :c Sí que es cierto que muchos tienen mucho apego a sus dueños y cuando les separan de ellos lo pasan realmente mal

«Cuando redacto una demanda sobre la custodia de una mascota, lo hago pensando en que se trata de un niño». Quien así se explica es Adriana Rodríguez, abogada de familia en el bufete Vestalia Asociados y experta en asuntos relativos a animales. Uno de los casos que ahora mismo tiene sobre la mesa la letrada es la disputa por la custodia de un perro. Sus dueños, tras romper la pareja de hecho que les unía, firmaron un convenio de posesión compartida del animal. Tras dos años respetando el acuerdo, él dejó de entregárselo a su expareja y ella decidió demandarle. El juez ha sugerido a su defensa que, para poder resolver el asunto, presente el informe de un psicólogo animal (etólogo). «Este tipo de pleitos están claramente en auge; en los próximos meses vamos a ver muchos más«, augura Rodríguez. | @elconfidencial

¯\_(ツ)_/¯

Su malperder quedó marcado a golpe de sillazo en cada máquina recreativa y tragaperras que se encontró a su paso en el corto recorrido que llegó a hacer por una sala de juego de Benavente, sin que el dueño del local pudiera calmar la furia del cliente a pesar de intentarlo. La ira le levantó como un resorte del asiento que le mantenía frente a la ruleta que “limpió” lo apostado y le dejó sin blanca diez minutos antes de la media noche. El hombre, alto y corpulento, no dudó en reventar las pantallas de varias máquinas. Primero, la cúpula de cristal de la ruleta que le había lanzado a la mala suerte, con la que se cebó antes de que el trabajador del establecimiento le llamara la atención, instante en el que pasó del taburete al extintor. Las cámaras de seguridad del local le grabaron arremetiendo con el “matafuegos” a la cúpula de cristal que recubre la ruleta hasta estallarla. | @laopiniondezamora