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— tontoelquelolea (@memakopy) August 16, 2023

El Webb de la NASA ha captado una extraña imagen que ha dado la vuelta al mundo. El pasado 26 de junio, expertos de la ESA publicaron una nueva fotografía del telescopio que ofrecía una detalladísima perspectiva sobre dos estrellas jóvenes en formación ubicadas en la constelación de Vela. Una vez ampliada, en dicha imagen se puede ver una extraña formación con forma de símbolo de interrogación.

Justo debajo de estas dos estrellas en formación (conocidas como Herbig. Haro 46/47) y en el fondo de la imagen, se pueden observar dos objetos cósmicos que forman el símbolo de interrogación. Una figura que por el momento está siendo objeto de preguntas de todo tipo, ya que no se sabe a ciencia cierta qué es, aunque hay pistas que podrían revelar su identidad. | @elespanol

Un grupo de científicos se llevó esta inmensa sorpresa al ver este tipo de medusa que solo había sido vista una vez hasta ahora. Este espécimen se pudo ver durante la expedición del Ocean Exploration Trust, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la exploración e investigación marina.
El animal fue avistado el pasado 31 de mayo en el profundo y remoto Océano Pacífico, a más de 200 kilómetros del punto de referencia más cercano, el arrecife Kingman.
Hasta el momento este tipo de medusa está clasificado como una clase ‘no descrita’ lo que significa que no la han apodado ni escrito sobre ella los investigadores. | @20m
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Joanne Cameron, una mujer de 75 años que vive en Escocia, es una mutante feliz. Un cambio en la expresión del gen FAAH, productor de una enzima que procesa los endocannabinoides y hace que se absorban en el organismo, la mantiene en un estado de bienestar inusualmente constante. En el cuerpo de Cameron, los niveles de anandamida, una sustancia con efectos parecidos a los de la marihuana, son más elevados de lo normal porque permanece más tiempo intacta y sus niveles de ansiedad, estrés o dolor son mucho menores. “Esto me hace ridículamente feliz y es molesto estar conmigo. A la gente le gusta estar triste”, bromeaba hace unos añosentrevistada por EL PAÍS. Su caso llegó en 2013 a los expertos en genética del dolor de University College London (UCL), cuando sus médicos se dieron cuenta de que no sentía dolor después de dos intervenciones serias en la cadera y la mano. Desde entonces, los investigadores han tratado de comprender qué hace a Cameron especial para ayudar a los millones de personas que viven con dolor crónico y ansiedad y solo cuentan con soluciones insuficientes o fármacos peligrosamente adictivos.
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