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Últimamente veo cada vez más gente que se pira a pueblos…

Aunque para muchas personas comprar una casa que lleva más de cuatro décadas abandonada pueda parecer una locura, para Gabi y Tomás, una pareja de jóvenes de 25 años, fue la oportunidad de cumplir un sueño. Ambos dejaron atrás la idea de vivir en la ciudad para instalarse en un pequeño pueblo de Asturias, rodeados de naturaleza, y empezaron a reformar con sus manos una antigua vivienda.

Sin embargo, la vivienda estaba lejos de encontrarse en condiciones para entrar a vivir. La casa llevaba abandonada desde los años 80 y necesitaba una gran reforma, ya que tenía problemas estructurales, instalaciones inexistentes y años de suciedad acumulada.

Aunque parezca que la pareja no dudó sobre la casa, Gabi y Tomás llegaron a plantearse renunciar a la compra después de inspeccionar todas las estancias: "Pensábamos que ni de coña compraríamos esta casa, porque al final, es una casa muy grande que conlleva muchísimo trabajo; las vigas no nos daban mucha confianza y, aparte, el baño no tenía ducha ni el saneamiento hecho. Además, la electricidad no existía: solo había cuatro cables puestos, dos bombillas, y no funcionaban".

De hecho, la pareja también explica cómo conseguía agua: "Íbamos al lavadero del pueblo y nos traíamos las garrafas rellenas. Cuando se vaciaban, volvíamos a subir y volvíamos a traerlas. Eso era un poco nuestro modus operandi". @El Periódico

Fuente: El Periódico.

¿Pero qué era, Hulk?

Captura del titular de La Nueva España: Un recluso arranca de cuajo la puerta de su celda y amenaza a los funcionarios

Interior de la cárcel de Asturias
Foto: La Nueva España

Un preso de la cárcel de Asturias, clasificado en primer grado y trasladado desde la Administración penitenciaria vasca, se negó este viernes por la tarde a que le hicieran un registro ordinario en su celda: avisó de que allí no iba a entrar nadie, amenazó a los funcionarios y les lanzó golpes, aunque sin llegar a alcanzarles. Lo inmovilizaron y el jefe de Servicios ordenó dejarlo aislado en su celda.

El aislamiento duró poco: apenas diez minutos después derribó a golpes la puerta, bajó a las zonas comunes y volvió a amenazar al personal con un «Os mato si quiero». Los funcionarios consiguieron llevarlo a un pasillo de seguridad y dejarlo confinado, y ninguno resultó herido. El sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) ha aprovechado el incidente para denunciar que las instalaciones están obsoletas y no reúnen las condiciones mínimas para internos de alto riesgo, y pide a Instituciones Penitenciarias una reforma integral urgente de los módulos de régimen cerrado.

Here's Johnny, El resplandor

Fuente: La Nueva España.

Puedes cotillear la renta de tus vecinos calle a calle

El mapa de la renta dibuja una España donde las fronteras no las marca la geografía sino la renta. Muestra las diferencias de ingresos calle a calle en un mismo municipio, la brecha entre el centro y la periferia, la distancia entre los barrios ricos y los más pobres. Las brechas no tienen la misma forma en todas las ciudades. Si miramos los datos barrio a barrio de ciudades como Madrid, la principal división se da entre un norte rico y un sur pobre, mientras que en Sevilla va de este a oeste. En Valencia o Zaragoza, sin embargo, las rentas altas se concentran en el centro y las bajas, en la periferia. ¿Y qué pasa si nos fijamos en los municipios? Entre los más ricos están Pozuelo de Alarcón (Madrid) o Matadepera (Barcelona) y entre los más pobres Marchagaz (Cáceres) o Espadañedo (Zamora). @elDiario.es

Fuente: elDiario.es.

Mesías pero mal

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"Levántate y anda". Esta es la frase que ha llevado al banquillo de los acusados a un gijonés que se la profirió a un hombre en silla de ruedas al que vio detenido en un semáforo y en presencia de terceras personas. Entiende el Ministerio Fiscal que la expresión y la "actitud claramente despectiva y con menosprecio hacia la discapacidad" constituyen un delito contra la dignidad de las personas por las que solicita una condena de un año de cárcel. Los hechos enjuiciados ocurrieron en junio del pasado año. Era la una y cuarto de la tarde cuando el acusado, nacido en 2004, viajaba como copiloto en un Mercedes que se detuvo en un semáforo en la calle Pedro Duro, en el cruce con la Plaza Estación de Langreo. Mientras el conductor del coche y el acusado esperaban a que el dispositivo se pusiera en verde, este último se percató de la presencia en la calle del afectdo, que iba en una silla de ruedas "al tener una discapacidad por la que la necesita para sus desplazamientos". Con la ventanilla bajada, el acusado pronunció esa frase que, por su literalidad, lugar y presencia de terceros, provocó en el hombre con discapacidad "una crisis de ansiedad por la que precisó asistencia médica ese mismo día en un centro de salud de Gijón". Al año de cárcel que solicita la Fiscalía suma en su petición el pago de una multa de 2.700 euros por el delito contra la dignidad de las personas y otros 1.280 euros en indemnizaciones. También interesa la inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre, durante un lustro. @LNE

Fuente: La Nueva España.

Los mejores chollos en Chollometro

Tres hombretones contra un crío de 15 años por un patinete: la hazaña cotiza a nueve y siete años de cárcel.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a tres individuos, dos de ellos hermanos, por dar una paliza y tirar por un barranco a un adolescente, de entonces 15 años, que acabó perdiendo un ojo tras la salvaje agresión. Los tres procesados y la víctima coincidieron en una fiesta en una casa de la huerta del municipio de Molina de Segura y empezaron a pelearse a puñetazos por un patinete eléctrico.

Los hechos tuvieron lugar de madrugada, junto a una antigua granja en una zona rural de la citada localidad de la Vega Media. Primero, la contienda empezó en la misma celebración, hasta el punto que algunos de los presentes en el sarao separaron a los rivales. Entonces, el menor se fue del lugar caminando, pero los tres sujetos le siguieron. Más bien lo persiguieron y, según se lee en el relato de hechos probados de la sentencia, lo hicieron al grito de «vamos a matarlo, vamos a matarlo».

El tribunal condenó al joven que propinó el puñetazo a nueve años de cárcel por un delito de lesiones, mientras que a los otros dos participantes, los hermanos, les impuso una pena de siete años entre rejas. Estos condenados se encuentran en libertad, de momento, a la espera de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) resuelva sobre el recurso que redactó su abogado, Fran Mauri. @elperiodico

Fuente: El Periódico.