psicología

Entrevista a un joven con esquizofrenia catatónica, 1961 (activa los subtítulos en castellano)

Esquizofrenia catatónica

La sintomatología más característica se centra en los movimientos motores o en el llamado «estupor catatónico».  Suelen ser comunes las crisis de agitación psicomotriz o la actividad motora excesiva, pero aún más frecuentes son la inmovilidad, el negativismo, el oposicionismo, el mutismo (la no emisión de lenguaje verbal), la ecolalia (pensamiento repetitivo), la ecopraxia (imitación repetida de la conducta de otra persona) y los automatismos (repetición constante del mismo movimiento).

Lo habitual en estos casos es la inhibición psicótica de la movilidad. Estas personas presentan fenómenos como la flexibilidad cérea y pueden permanecer durante horas, o incluso días, en la misma posición, realizando posturas raras o inapropiadas, muecas o sin responder a ningún estímulo externo. Su rostro permanece inmóvil e inexpresivo y no percibimos ningún movimiento interior; incluso fuertes estímulos de dolor pueden no provocarle reacción alguna. Aún así los esquizofrénicos catatónicos sí que oyen y ven los estímulos del exterior (tienen la conciencia despierta) pero éstos no responden.

En los casos más graves pueden llegar a no hablar, ni comer, ni beber durante periodos lo suficientemente largos como para que peligre su vida. Pero lo curioso de todo esto es que en el interior del esquizofrénico pueden existir verdaderas tormentas de sentimientos, que a menudo solo se manifiestan en una aceleración del pulso.

Los cuadros de extrema gravedad, en los que la persona, por ejemplo, se mantiene sobre una pierna durante unas semanas, solo se observa muy raras veces gracias a las posibilidades actuales del tratamiento. Sólo ocurren cuando nadie se ocupa del enfermo o cuando el tratamiento no es eficaz. El pronóstico para este tipo de esquizofrenia suele ser malo.

Finalmente y contrariamente a lo que podríamos pensar, pueden surgir inesperadamente conductas de extraordinaria violencia, impulsivas, imprevisibles, de irrupción brusca y tras las cuales queda una indiferencia marcada. Son en estos momentos cuando la persona puede realizar algún acto delictivo como consecuencia de la sintomatología. Por ello, como siempre decimos, la mejor solución es la prevención y la aplicación del tratamiento adecuado al enfermo mental según sus diferencias individuales. | @pensamentpsicologia

Triste pero cierto

Cuando el escenario para el coqueteo, la galantería, la seducción y, en definitiva, la conquista era —solo— la plaza del pueblo, el ghosting era difícil de practicar. Lo tangible de la interacción entre dos personas que se conocían a través de un amigo, de un pariente o en la barra del bar que frecuentaban volvía muy difícil que una de las dos partes decidiera, de pronto, esfumarse sin dejar rastro. “Adiós muy buenas, ya no me interesas”. En cambio, ahora que el ligue tiene mucho de digital y cada vez menos de Lauren Bacall y Humphrey Bogart, ahora que Instagram y Tinder son la arena donde proliferan las nuevas formas de seducción, siempre a golpe de esbeltas fotografías y comentarios que se pretenden ingeniosos, el terreno para el ghosting es fértil hasta el punto de que, según un estudio de la Universidad Western Ontario publicado en 2018, el 65% de los encuestados reconocieron haberlo practicado, y hasta un 72% dijo haber sufrido una desaparición fantasmagórica.

Esto del ghosting (ghost es fantasma en inglés) es lo que en España se ha venido denominando tradicionalmente una espantada en toda regla y ha existido siempre, pero el anonimato que otorgan las redes y, sobre todo, el hecho de que muchas veces las dos personas que interactúan no tienen entre sí más lazos que la propia conversación (ni amigos ni lugares en común) han puesto la práctica en boca de muchos profesionales de la salud mental. Por situar el término, la psicóloga clínica Francesca Román, directora de Centrum Psicólogos, define así el ghosting: “Es un fenómeno vinculado a las interacciones que se producen en las redes sociales. Cuando alguien hace ghosting… desaparece, corta todo vínculo y comunicación con la persona con quien interactuaba, termina con las llamadas y la bloquea en redes sociales”. Además, muy frecuentemente lo hace sin previo aviso y sin motivo aparente, lo que lleva a la víctima a “quedar esperando” y preguntándose “qué ha podido hacer mal”, toda vez que no ha recibido ninguna explicación. | @infolibre

Test de personalidad. Cuándo si no es en cuarentena podemos gastar 12 minutos de nuestra vida en un test de personalidad xd

[EL TEST]

Os comparto mi resultado que lo acabo de terminar

Personalidad “Activista”

La personalidad de Activista es un espíritu verdaderamente libre. A menudo son el alma de la fiesta, pero tienen menos interés en la emoción pura y el placer del momento que en disfrutar de las relaciones sociales y emocionales con los demás. Encantador, independiente, enérgico y compasivo, representan el 7% y se hacen notar en cualquier muchedumbre.

Puedes cambiar el mundo con solo una idea

Más que personas sociables que quieren agradar, los Activistas se caracterizan por su carácter visionario, lo que les permite leer entre líneas con curiosidad y energía. Suelen ver la vida como un gran y complejo rompecabezas, donde todo está conectado, pero a diferencia de los Analistas, que tienden a ver ese rompecabezas como una serie de maquinaciones sistémicas, los Activistas lo ven a través de un prisma de emoción, compasión y misticismo, y siempre buscando un significado más profundo.

No pierdas esa pequeña “chispa de locura”

Afortunadamente, los Activistas saben cómo relajarse y pueden perfectamente pasar de ser un idealista apasionado en el lugar de trabajo a un espíritu libre, imaginativo y entusiasta en la pista de baile, a menudo con una brusquedad que puede sorprender incluso a sus amigos más cercanos. Esta mezcla también les da la oportunidad de relacionarse emocionalmente con los demás, lo que les da una compresión muy apreciada de lo que motiva a sus amigos y colegas. Creen que todo el mundo debe emplear tiempo en reconocer y expresar sus sentimientos, y su empatía y sociabilidad hacen que sea un tema de conversación natural.

Menuda parrafada, no lo he puesto todo. Pero, da el pego.