Los hombres y la soledad….

La soledad puede reprogramar el cerebro de forma que favorezca el consumo de alcohol, según un estudio preclínico que se publica hoy en Nature Neuroscience, liderado por la Universidad Northwestern y el Instituto Salk de Estudios Biológicos. Los investigadores han identificado un mecanismo cerebral mediante el cual el aislamiento social lleva a un aumento de la ingesta de alcohol en ratones macho, mientras que la reduce en las hembras.

El alcohol y otras sustancias de abuso funcionan como ansiolíticos o vías de escape frente a la soledad y el aislamiento social. «El hombre es un animal social y como tal necesita obligatoriamente poder contactar con miembros de su propia especie», resalta Fernando Rodríguez de Fonseca, investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y miembro de Socidrogalcohol. «A medida que la sociedad ha ido avanzando -en el sentido de que se han facilitado tanto las cosas que se requiere cada vez menos presencia del grupo para poder obtener lo necesario para la supervivencia-, hemos construido un sistema social en el cual el aislamiento es la norma«. Sin embargo, esa forma de vivir no está codificada en nuestro «acervo genético» ni se corresponde con nuestro «sistema evolutivo», lo que lleva a que, al final, «nuestro sistema adaptativo sufra un estrés», que puede conducir a una «respuesta anómala ante lo que interpretamos como una amenaza o un riesgo futuro». | @elmundo

No entiendo esa adoración a tu país viviendo en otro, si tanto te mola vuélvete.

He tenido discusiones con ucranianos que critican España, sin embargo, dicen que Ucrania es lo mejor que existe… y todo eso VIVIENDO EN ESPAÑA. Pues amigo…

@37.erika

En España solo existe un tipo de papa que no le llega ni a los talones a ninguna de nuestras papitas de Perú, como extraño mi país 🇵🇪❤️❤️❤️ #peru #gastronomia #peruanos #comida #cocina

♬ sonido original – Erika Matos

«Perrhijos», opinión de Juan Manuel de Prada. Opinen amistosamente.

@religionenlibertad

Extra:

Cada poco tiempo se publican noticias sobre cómo el número de animales de compañía —especialmente perros y gatos— no deja de aumentar. En muchas ocasiones, ese dato se acompaña en el titular con la bajada de la natalidad. No en vano, cuando a principios del pasado mes de junio el Gobierno publicó un adelanto de la futura estadística nacional sobre protección animal, confirmando que en España hay más de 15 millones de animales de compañía, un amplio porcentaje de noticias lo enfocó, tomando datos del INE, por el sorpasso a los niños: hay siete millones y medio de perros frente a los cinco millones de menores de 12 años.

Son dos datos que llaman la atención, pero, al situarlos juntos, produce la impresión de que existe cierta causalidad, algo que los expertos rechazan. “La caída en la natalidad empezó mucho antes. O sea, la transición demográfica es más antigua y, por lo tanto, no podemos decir que el perro sea la causa del descenso de la natalidad”, señala Eduardo Bericat, catedrático de Sociología e investigador social en la Universidad de Sevilla. “Lo que sí es cierto es que tanto una cosa como la otra son expresión de una sociedad que tiene una cultura hiperindividualista”, añade. Es decir, ambas cosas responden a una misma realidad, pero una no es consecuencia de la otra.

No hay estadísticas que muestren cómo se reparten esos animales en los hogares, o si hay más perros o gatos conviviendo en casas con hijos que sin ellos. “No puedo entender cómo hemos caído en esa división que parece que o eres de perros o eres de niños. Casi todos los amigos de mis hijos tienen animales en casa”, explica Marina Gómez, de 47 años, que vive con —por orden de llegada a su vida— un gato, una pareja, dos hijos y un perro. Gómez siempre quiso ser madre y si lo retrasó fue por asegurarse cierta estabilidad económica antes de hacerlo. “Me parece de ciencia ficción que alguien de verdad crea que una persona que quiere tener hijos no los tenga porque prefiere un perro. Creo que lo fundamental es preguntarnos por qué alguien que quiere tener hijos se conforma con un perro en lugar de tener ambos”, sentencia Gómez. | @elpais