Y tan pancha… xdxd

La mujer, cuya identidad no se ha revelado, presentó la denuncia en 2024 alegando que Jay-Z, cuyo nombre real es Shawn Carter, la drogó y violó junto con Sean Combs, conocido como P Diddy. El incidente habría ocurrido en una fiesta tras la ceremonia de entrega de premios de MTV en el año 2000. Jay-Z negó las acusaciones (igual que Diddy) calificándolas de intento de chantaje y su abogado sostuvo que los hechos descritos por la mujer se basaban en una cronología imposible. La mujer retiró la demanda en 2025, y entonces Jay-Z presentó una contrademanda.

Cuando se desestimó el caso, el también dueño de la discográfica Roc Nation y marido de Beyoncé dijo: «El trauma que mi esposa, mis hijos, mis seres queridos y yo hemos soportado nunca puede ser ignorado. No había estado tan enfadado en mucho tiempo, era una ira incontrolable. No le cargas con eso a alguien, es algo de lo que más vale que estés muy seguro». Además, juró que se había negado a llegar a un acuerdo extrajudicial: «No puedo aceptar un acuerdo, no está en mi ADN… Moriría». Más tarde, escribió: «Sentí que me estaban apuntando con una pistola a la cabeza, obligándome a ceder ante sus exigencias o a afrontar la ruina personal y financiera. Sus acciones me causaron angustia mental ante la inminente amenaza y las consecuencias que tendría para mí, mi familia y mi reputación, ganada con tanto esfuerzo».

Ahora, la mujer se ha retractado por completo de sus acusaciones, afirmando en una nueva declaración judicial que sus afirmaciones eran falsas, que nunca conoció al artista y que le había confesado a su equipo legal que no se sentía en plenas condiciones mentales antes de que señalar públicamente al rapero en su demanda en diciembre de 2024. «En enero de 2025, comencé a dudar de mis acusaciones contra el Sr. Carter. También comencé a dudar de haber asistido alguna vez a una fiesta con celebridades», reconoce en una carta enviada al juez.

Esta semana, el calvario para el rapero ha terminado por completo. «Shawn ‘Jay-Z’ Carter nunca me violó. Nunca he conocido ni hablado con el Sr. Carter. El Sr. Carter nunca tuvo ninguna conducta inapropiada hacia mí», ha escrito la mujer en una declaración de 12 páginas presentada en el tribunal federal de Manhattan a la que ha tenido acceso la revista Rolling Stone. «No hay ninguna verdad en ninguna de mis afirmaciones contra el Sr. Carter», continúa la confesión de la falsa víctima, que sabe que ha obrado bajo pena de perjurio. «Entiendo que mis falsas acusaciones le han causado al Sr. Carter un inmenso dolor, sufrimiento y daño que nunca podrá repararse por completo». La mujer, conocida con el seudónimo estándar que se utiliza en Estados Unidos en estos procesos (Jane Doe), afirmó que no se le prometió ni recibió ninguna compensación por la declaración.

La mujer ha sido excluida de la demanda de Jay-Z, aunque el rapero sigue demandando a sus antiguos abogados, alegando que deberían haber sabido que las acusaciones estaban «contradichas por información pública, eran internamente inconsistentes y carecían de respaldo en cualquier historia o investigación creíble». A principios de este mes, cuando presentaron una moción para que se desestimara la demanda, el abogado Tony Buzbee y su equipo la describieron como «una acusación maliciosa». Ahora, Buzbee ha declarado a Rolling Stone: «Si por alguna razón ahora afirma que nos mintió a nosotros y al tribunal, esa es información nueva». | @abc

Deja una respuesta

Ahí le han dado, necesitan frustrarse (y normas).

Educar desde la empatía no es sinónimo de falta de límites. Alicia Banderas, psicóloga y asesora del programa educativo CríticaMente.ai, identifica aquí una de las trampas más frecuentes: «Muchas familias han entendido respeto como ausencia de malestar, y eso es una confusión importante».

La diferencia es sustancial. Un niño puede estallar en llanto por no recibir algo en cuanto lo pide, tener que esperar su turno, perder un juego o abandonar un lugar en el que está a gusto. Y ahí el adulto puede reconocer ese enojo sin cambiar la decisión. «Entiendo que estés enfadado porque sé que te quieres quedar jugando, pero aun así toca irnos», pone como ejemplo la psicóloga. «Se puede abrazar la emoción y sostener el límite a la vez». Acompañar es precisamente eso: aceptar que el malestar existe. Ceder sería cambiar la norma para contener las lágrimas o la protesta y, de paso, aliviar la incomodidad del propio adulto. | @elcorreo