Me parto el qlo qué es esto xdxdxdxdxd

Mi canción&videoclip fav de The Prodigy, por cierto. 30 añazos tiene esta pedazo de obra de arte.

 

A mediados de la década, los nombres asociados al género electronica (en inglés y sin tilde, vaya) se circunscribían casi exclusivamente al uso de sintetizadores y a una evolución más trabajada de los ritmos más machacones que todavía coleteaban de los estertores del acid house y del rave. Underworld o The Chemical Brothers comenzaban a debatirse entre abandonar lo subterráneo o consolidar su propio estilo, pero fue The Prodigy quien dio un paso adelante con la asimilación del sonido punk y de su estética a la que tanto debía Inglaterra.

La presencia de guitarras sampleadas en la producción de los temas no era una novedad en el género, pero hasta el lanzamiento de Music For The Jilted Generation (1994) nadie le había otorgado un lugar preeminente. “Their Law” y “Voodoo People” abrieron la puerta a la posibilidad de que el rock entrase de lleno hasta la cocina de la electrónica y con ello una forma nueva de entender un estilo hasta entonces casi confinado en clubes y fiestas ilegales.

“Firestarter” presentaba todas las características propias de la creatividad de Liam Howlett, la mente y único productor hasta esa fecha de todo lo que aparecía bajo la figura de The Prodigy. La buena dosis de beats y samplers contaba en esta ocasión, a diferencia de la mayoría de sus anteriores creaciones, con dos elementos rompedores y definitivos: la preeminencia de un sonido abrasivo, punk, industrial y duro; y el protagonismo de un vocalista, hasta entonces bailarín, que se convertiría para la eternidad en el frontman de la banda: Keith Flint.

Los créditos apuntan a que Liam Howlett y Keith Flint fueron los que trabajaron el tema, dejando claramente la parte lírica a aquel personaje danzante encerrado en sus tareas de animación, y la parte musical a manos de la cabeza pensante. Esta última parte es especialmente interesante, ya que, como es habitual, el conocimiento de las canciones que se samplean denotan las influencias y la cultura musical de quien las comprime y manipula. Para la ocasión, Howlett empleó tres samplers que actuarían como marcadores distintivos en el tema.

Así, el beat que predomina corresponde a un remix del “Devotion” (1989) de Ten City, una melodía mecánica y repetitiva que, desposeída de su esencia R&B y convenientemente adaptada, pasó a ser mundialmente conocida. La segunda seña de identidad, el riff de guitarra, proviene de “SOS” (1993), de The Breeders: apenas un segundo elevado a ejemplo de aprovechamiento máximo para convertirse en la espina dorsal de uno de los temas más celebrados de los noventa. La tercera seña de identidad, quizá menos protagonista, pero sin la cual no existiría esa desazón y angustia en la canción, se la debemos al grito que aparece en el “Close (To The Edit)” (1984), de Art Of Noise, una de las grandes referencias de Howlett como posibilidad real de mezclar música industrial, con la de baile y el hip hop. Como curiosidad, en los créditos de la canción aparece Paul Morley, el amado y odiado periodista del NME venido a “maestro del concepto” de Art Of Noise, algo así como un director de arte con poca o ninguna participación en lo musical. Pero claro, formaba parte del grupo. Jim Davies, uno de los guitarristas con los que la banda ya contaba en sus directos, grabaría parte de guitarra eléctrica. | @muzikalia

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Muchos edificios históricos trataron hasta los más pequeños detalles como una oportunidad para la artesanía.

Los desagües pluviales, relojes de calle, puertas, puentes, fuentes y postes de lámparas a menudo fueron diseñados cuidadosamente para agregar carácter a los espacios que los rodean, convirtiendo la infraestructura cotidiana en obras de arte duraderas.

Hoy en día, la construcción pública suele moldearse por diferentes prioridades. El costo, la eficiencia, la durabilidad, la accesibilidad, la seguridad y la facilidad de mantenimiento a menudo tienen prioridad, dando como resultado diseños más limpios y simples que son más rápidos y menos caros de construir.

Ninguno de los dos enfoques es inherentemente correcto o incorrecto. Uno destaca la belleza y la expresión artística, mientras que el otro se centra en la practicidad y el rendimiento. La pregunta es si las ciudades modernas pueden volver a abrazar ambas cosas. | @thishowthingswork

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"La caída de los condenados" de Pedro Pablo Rubens, 1620 aprox.

La pintura trata sobre la caída de los condenados al infierno tras el Juicio Final, un motivo muy tratado por el arte cristiano a lo largo de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco. En la parte superior, el Arcángel Miguel sale de un rayo de luz entre nubes oscuras con sus ángeles y portando un escudo redondo de brillo cegador, arroja al abismo una monumental y desbordante cascada de cuerpos desnudos, hombres y mujeres con los que Rubens desata su pasión por la anatomía plasmándolos desde todos los ángulos y poses, siendo atrapados, empujados, arrastrados o mordidos por oscuros demonios de rostros animalescos, ofidios y bestezuelas que se los llevan hacia el fuego del Infierno. En la parte inferior, las bestias que luchan por las almas aterradas incluyen símbolos de algunos de los pecados capitales: el león representa la Ira, la serpiente la Soberbia, el perro la Envidia. En contraste con representaciones comparables, falta Cristo como juez del Mundo con perspectiva de salvación. La fusión casi abstracta de las superficies también es inusual. Su dinamismo y profusión son plenamente barrocos.