Y razón lleva.
@mariapalazonsnt ¿Por qué una decisión saludable necesita más explicaciones que una que te perjudica?🤔
Extra:
Would you date a muscle mommy like this ? 🥵 pic.twitter.com/emqoS8Z0L4
— PrettyGirls (@beautyshowcase) September 30, 2026
Y razón lleva.
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— PrettyGirls (@beautyshowcase) September 30, 2026
La empresa estadounidense Figure AI "jubila" a sus robots de la generación F.02 haciendo que se lancen a un horno de fundición de diferentes maneras.
En el vídeo, que no es IA, participa Arnold Schwarzenegger. Por supuesto.pic.twitter.com/5sdUCZjIh0
— Cristian Campos (@crpandemonium) October 2, 2026

Figure AI ha elegido una despedida digna de Terminator para sus robots humanoides F.02 para la que ha contado con la colaboración del propio Arnold Schwarzenegger. La compañía estadounidense ha destruido buena parte de esta generación de máquinas haciéndolas saltar a un depósito de acero fundido en Finlandia, tal y como sucedía en Terminator 2 al final de la película.
El F.02 es el robot humanoide de segunda generación que Figure presentó en agosto de 2024 para realizar trabajos físicos. Su uso comercial se centró en acuerdos con empresas como BMW, pero sin llegar a convertirse en un producto de venta al público. En noviembre del año pasado, Figure anunció su retirada después de un despliegue de once meses en la fábrica de BMW de Spartanburg, en Estados Unidos. Allí trabajó colocando piezas de chapa para su posterior soldadura y contribuyó a fabricar más de 30.000 vehículos, según la compañía.
La expansión de la flota de robots F.03 complicaba el mantenimiento del modelo anterior, pero deshacerse del mismo planteaba otro problema. Sus mecanismos y componentes diseñados a medida incorporaban propiedad intelectual que Figure no quería exponer, mientras que desmontar cada unidad habría ocupado al personal técnico de la compañía hasta retrasar el lanzamiento del futuro F.04.
You should melt them.
— Arnold Schwarzenegger (@Schwarzenegger) August 19, 2026
Figure preguntó en internet qué podía hacer con los robots y Schwarzenegger respondió proponiendo que los fundiera. Figure contactó entonces con el actor, que quiso implicarse en el proyecto y colaboró con la compañía y su equipo de rodaje en el vídeo que documenta la operación, según explica el fabricante. | @larazon
When you hear “men used to go to war” too often like a broken record. … pic.twitter.com/DXgBZV6qJB
— Sangeetha (@Sangeeta_cbe) October 2, 2026
Te puede apasionar un deporte, pero tenes que tener un poco de noción de que tenes una criatura en tu interior. pic.twitter.com/smOEEcFXhp
— Poirot (@Argenpoirot) October 1, 2026
Me niego a pensar que no lo ha hecho queriendo pic.twitter.com/zDOTcW5A1P
— Alber. (@AlberBlau) October 1, 2026
De todas formas, es normal no tener el mismo círculo de amigos que tenías con 18 años.


En algunos matrimonios de mediana edad, llegado el viernes por la tarde, el hombre se instala en el sofá sin ningún plan a la vista. No parece especialmente triste. Tampoco dice que se sienta solo. Simplemente no tiene a quién llamar. La mujer, en cambio, maneja una agenda llena de cafés, comidas, cenas grupos de WhatsApp y amigas a las que puede llamar cuando necesita desahogarse. La escena puede parecer anecdótica hasta que con los años se repite con más frecuencia. Los hijos crecen, los compañeros de trabajo desaparecen de la vida cotidiana, los amigos de juventud se mudan o dejan de verse y la pareja acaba ocupando casi todo el espacio social.
A partir de los 50, cuando la jubilación empieza a asomar en el horizonte y las obligaciones familiares cambian de naturaleza, esa estrechez en la vida social puede hacerse mucho más visible. Y surge una pregunta incómoda: ¿Por qué tantos hombres llegan a la madurez con una red de amigos mucho más pequeña de la que tenían décadas atrás?
La periodista Mónica Corcoran Harel parte de esa pregunta en un reciente artículo publicado en The Cut, titulado ‘Mi marido no tiene amigos’. Su marido, Gadi, es deliberadamente la excepción al título. Tiene amigos, queda con ellos, participa en un programa de YouTube con otros hombres, juega al póquer con antiguos compañeros y mantiene rituales sociales propios. Ella agradece profundamente que sea así, porque si su marido tiene amigos ella no tiene que ser su única fuente de conversación, entretenimiento, intimidad y apoyo emocional.
Corcoran Harel observa que algunas mujeres de su entorno viven la situación opuesta. Sus maridos han ido perdiendo amigos y no parecen demasiado interesados en recuperarlos. Algunas cuentan que sus parejas dejaron de salir con amigos después de casarse o tener hijos. Otras dicen que después de una mudanzanunca hicieron el esfuerzo de construir nuevas relaciones.
Ellas, entretanto, mantienen sus propias redes sociales. Algunas terminan sintiéndose culpables cuando salen con amigas y dejan a sus parejas en casa. Otras intentan introducir a sus maridos en nuevos círculos, organizar cenas, empujarles a conversar con otros hombres o incluso buscarles actividades. Es decir, la responsabilidad de mantener conectada a la pareja puede acabar recayendo también sobre quien sí tiene vida social.
Existe incluso un nombre para ese trabajo invisible. El término es‘mankeeping’ y fue acuñado en 2024 por Angelica P. Ferrara y Dylan P. Vergara, investigadores vinculados a Stanford, en un artículo publicado en ‘Psychology of Men & Masculinities’. Lo utilizaban para describir el trabajo que realizan algunas mujeres para compensar las carencias de las redes sociales de los hombres y reducir las consecuencias de su aislamiento sobre la pareja y la familia.
Por otra parte, la psicología lleva décadas estudiando cómo determinadas normas culturales sobre la masculinidad influyen en la expresión emocional y en la búsqueda de apoyo. La idea de que un hombre debe ser autosuficiente, controlar sus emociones y resolver sus problemas por sí mismo puede dificultar que reconozca sus necesidades afectivas o que las comparta con otros hombres. Esto no significa que los hombres sean menos capaces de intimidad, sino que algunos han aprendido a relacionarse dentro de unos códigos que no siempre facilitan expresar vulnerabilidad.
Una investigación cualitativa dirigida por el profesor Paul Willis, de la Universidad de Bristol, estudió las experiencias de hombres de entre 65 y 95 años que vivían solos en Inglaterra e identificó tres patrones recurrentes. Algunos hombres mantenían silenciosobre su soledad y su malestar; otros intentaban sobreponerse mediante la autosuficiencia, mientras que algunos recurrían a distracciones domésticas que proporcionaban alivio temporal sin resolver la falta de conexión. | @telecinco