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Nuevo miedo desbloqueado, mordeduras de zorro

Captura del titular de Antena 3 Noticias: Muere un joven de 26 años tras confundir los médicos una parálisis por rabia con las secuelas de una caída

Imagen de archivo de un zorro
Foto: Antena 3

Un joven de 26 años, previamente sano, ha muerto en China por una rabia que los médicos no vieron venir. Todo empezó con una caída de unos tres metros mientras trabajaba: al principio solo tenía un ligero dolor de espalda, pero diez días después empezó a perder fuerza en las piernas. En un segundo hospital lo achacaron a una lesión de la médula por el golpe, sin llegar a hacerle una resonancia, y el chaval fue a peor hasta acabar con parálisis completa de las piernas. Hasta llegó a contarle a su familia que, al beber agua, sentía que le «entraba en el cerebro».

Ya en estado crítico en el West China Hospital de Sichuan, repasando su historial dieron con la clave: cuatro meses antes le había mordido un zorro en la zona lumbar. La herida había cicatrizado y nunca recibió la vacuna posexposición. Un análisis genético del líquido cefalorraquídeo confirmó en menos de 48 horas el virus de la rabia, en su forma paralítica, que supone alrededor del 20% de los casos y se confunde con facilidad con otras dolencias neurológicas. No hubo nada que hacer: murió por fallo autonómico y respiratorio. Los autores del caso, publicado en ‘Frontiers in Medicine’, lo ponen como ejemplo del «sesgo de anclaje»: quedarse con la primera explicación aunque los síntomas no encajen.

Tengo miedo

Fuente: Antena 3.

La falta de médicos en las cárceles ya tiene consecuencias

En las cárceles españolas faltan médicos. Esta realidad, que lleva denunciándose años, se ha agravado en los últimos tiempos por el perfil de los presos que ingresan en los centros penitenciarios con problemas de politoxicomanías o de edad avanzada, que necesitan un seguimiento constante adecuado a sus circunstancias. Las primeras consecuencias de esta carencia ya es palpable en las prisiones. De hecho, el sábado pasado un interno de 84 años falleció en la enfermería de la cárcel de Alhaurín de la Torre. Había ingresado en la cárcel hacía un mes por haber matado a su esposa en Marbella.

Tras atragantarse en su celda mientras comía, fue trasladado a la enfermería. Antes había comenzado a sentirse mal. De inmediato fue trasladado a la sala de observación, donde funcionarios y el servicio de enfermería del centro intentaron reanimarlo, sin éxito. El sábado no había médico en la cárcel, con lo que los funcionarios y los enfermeros tuvieron que asumir las tareas de emergencia.

«Lamentablemente esta circunstancia se ha convertido en habitual», advierten desde el sindicato Acaip. «Llevamos mucho tiempo advirtiendo de la gravedad que supone la ausencia de médicos en los centros penitenciarios, calificando la situación de despropósito absoluto, especialmente teniendo en cuenta el alto número de reos con enfermedades mentales, patologías psiquiátricas y dolencias crónicas. La falta de atención médica adecuada pone en riesgo tanto la salud como la vida de los internos», indican fuentes del colectivo. | @elmundo

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