




la Policía Local llegó pocos minutos después y sometió al conductor a la pertinente prueba de alcoholemia, que dio positiva con una tasa de 0,69, triplicando casi el máximo legal permitido de 0,25.
El protagonista del episodio es un hombre de 40 años y vecino de Gijón. Responde a las iniciales L. M. L. G. y en su versión de los hechos aseguró a los agentes que había llegado hasta allí siguiendo las indicaciones de su GPS. La Policía Local abrió diligencias judiciales contra él por conducir bajo los efectos del alcohol.
No es la primera vez que alguien culpa al GPS de un error en su trayectoria, aunque el caso de una mujer belga aún se recuerda. En enero de 2013, Sabine Moreau viajó desde Solre-sur-Sambre en Bélgica hasta la capital de Croacia, Zagreb, por un error en su GPS. Un trayecto aproximado de 84 kilómetros se convirtió en más de 1.300.
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James Watson ha visto cómo los laboratorios para los que trabajó le han retirado sus títulos honoríficos. Aunque ganó el Premio Nobel de Medicina en 1962 debido al descubrimiento de la doble hélice que forma el ADN, sus declaraciones racistas han hecho que pierda todas las distinciones que le hicieron famoso hace 50 años.
Sus ideas también son homófobas, tal y como demostró al defender el derecho de una mujer para abortar siempre y cuando se encontrara un gen que determinara la homosexualidad del feto, un gen que la ciencia jamás de cansará de negar su existencia.


La familia denunció al Ayuntamiento barcelonés “al entender que las Administraciones deben ser neutrales ante las religiones, credos y creencias”, señala la sentencia. En España, la vacunación no es obligatoria y la familia sostenía que la negativa a matricular a su hijo en la guardería municipal por no cumplir con el calendario vacunal “supone negar la pluralidad de credos y posicionamientos ideológicos” de los ciudadanos y pretende “imponer la moral que evalúa como correcta, porque parte de la premisa (indemostrable) de que las vacunas funcionan porque previenen enfermedades transmisibles e imparten inmunidad, lo que no es cierto porque también tienen riesgos y no siempre funcionan”.
La magistrada del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 16 de Barcelona, Laura Mestres, rechazó, no obstante, los argumentos de la familia: “No se le ha obligado en ningún momento a vacunar a su hijo. No existe atisbo de vulneración ideológica alguna”, resuelve la jueza.
