Un bofetón a tiempo quita mucha tonteria, y esos jueces lo saben

Los magistrados de Vigo han avalado el bofetón que una madre le propinó a su hija porque le mandó ordenar el dormitorio. La menor no la oía, puesto que no se quitaba los auriculares de las orejas. Los magistrados archivan la denuncia porque lo encuadran dentro de un contexto de «rebeldía» y porque la menor se mostró «irrespetuosa y desobediente».

La denuncia fue presentada por el padre al considerar que había habido una agresión de la progenitora hacia su hija. A su vez, la madre echó la culpa a la menor. El incidente sucedió en un domicilio de Redondela en el 2023. Ambas se acusaron mutuamente de empezar primero a pegar. La madre declaró que estaba con la menor diciéndole que recogiera el dormitorio, pero la hija no escuchaba porque tenía los auriculares puestos y no se los quitaba. Fue en el momento en el que la progenitora se los quitó cuando la menor respondió dándole una bofetada a la madre. La adulta le respondió propinándole otra a su hija y avisándola de que no volviese a levantarle la mano.

La menor declaró que su madre le quitó los auriculares y le dio un bofetón, y ella respondió con otro. Luego, la hija aclaró que le pegó sin querer y su progenitora la abofeteó, lo que coincide con la primera versión de la madre. El padre añadió que la madre insultó a la hija llamándole «mentirosa y gorda», pero la menor lo desmintió.

Recurso a la Audiencia

En su día, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Redondela archivó la denuncia porque no vio indicios fundados de ningún delito, porque la madre no tenía intención de maltratar a la niña, sino de corregirla y reprenderla. Cerró el caso. El padre quiso reabrir la denuncia y apeló a la quinta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. En una sentencia posterior, ya en este 2025, dio la razón a la madre.

La sala argumenta que la progenitora había ejercido su «derecho a la corrección» como algo inherente a la patria potestad. La Audiencia ve detrás un «contexto de rebeldía y tensión familiar […] sin ánimo de intensión lesiva o maltrato, sino con ánimo corrector ante un comportamiento irrespetuoso y desobediente de la menor». Para resolver la apelación, la Audiencia recurrió al derecho de corrección para educar a la menor, «supeditado a la proporcionalidad, razonabilidad y moderación». No hubo lesiones, porque estas requieren una primera asistencia en el médico. La sala alude a la observación general número 8 del Comité de los Derechos del Niño que protege a los menores de los castigos corporales y otras formas de reprimenda crueles o degradantes. Pero el delito de violencia doméstica se ciñe a lesión grave. | @lavozdegalicia

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Increíble el diseño de los pájaros carpintero

La lengua del pájaro carpintero, mucho más larga que su pico, se extiende hacia atrás dentro de su cráneo, envolviéndolo y protegiendo su cerebro del impacto al picotear los árboles. Esta adaptación, junto con el hueso hioides, actúa como un mecanismo de absorción de impactos, permitiéndole picotear hasta 20 veces por segundo sin sufrir conmociones cerebrales.

El diseño único de la lengua del pájaro carpintero es una maravilla de la naturaleza:

Longitud excepcional:

La lengua es considerablemente más larga que el pico del pájaro, lo que le permite alcanzar insectos y savia en lo profundo de la madera.

Trayectoria craneal:

Se extiende hacia atrás en el cráneo, envolviéndolo y, en algunos casos, pasando por encima de la cabeza y alrededor de la cuenca del ojo.

Absorción de impactos:

La lengua, junto con el aparato hioides, funciona como una especie de cinturón de seguridad biológico, distribuyendo las fuerzas de impacto y protegiendo el cerebro.

Adaptación al picoteo:

Esta adaptación permite al pájaro carpintero realizar su característico picoteo a gran velocidad sin sufrir lesiones cerebrales.

Aparato hioides:

Una estructura ósea especializada que soporta la lengua y contribuye a su función de absorción de impactos.

Así me imagino el infierno

Las barreras están, pero no hay quien las baje. Las calas de Xàbia, la Granadella y la Barraca (el Portitxol), van de cabeza al colapso de coches. Ya, de hecho, los fines de semana se ha dado saturación y se ha echado en falta que se controlara el acceso y que, cuando no hay plazas libres para aparcar, se echara el cerrojo (la barrera). Y el caos va a ir a más. Es un hecho.

Este lunes se abrieron los sobres de las empresas que optaban al contrato del control del acceso a las dos calas citadas. El gobierno local (PP, CpJ y Vox) ya había iniciado la licitación muy tarde. Publicó el anuncio el 12 de mayo, con la campaña turística tocando a la puerta. El procedimiento es ordinario. La adjudicación no es, ni mucho menos, de un día para otro. Hay que superar trámites y más trámites.

Además, al abrir los sobres, ¡sorpresa! No se ha presentado ninguna empresa. Vectalia, la firma que había controlado el acceso de los coches a las calas en los últimos veranos, tampoco ha realizado oferta. Ninguna mercantil ha visto negocio. Quizá están avisadas de que algunos turistas se ponen hechos un basilisco al darse de bruces con la barrera. El contrato ha quedado desierto. El expediente se ha archivado.

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El pintor del día: January Suchodolski (19 de septiembre de 1797–20 de marzo de 1875)

January Suchodolski (19 de septiembre de 1797–20 de marzo de 1875) fue un pintor y oficial del Ejército polaco. Suchodolski nació en Grodno y era hermano de Rajnold Suchodolski. Se unió al Cuerpo de Cadetes de Varsovia en 1810. En 1812, hizo guardia en el Hotel Angielski, Varsovia cuándo Napoleón se hospedó allí de incógnito durante su huida de Moscú.​ En 1823, se convirtió en ayudante de Wincenty Krasiński, un exagente del ejército de Napoleón quién en ese tiempo pertenecía al Regimiento Real de Guardias de Granaderos. A través de conexiones con Krasińsky consiguió acceder a las galerías de arte del Palacio, pudierdon contemplar pinturas militares particularmente las de Horacio Vernet. También tuvo contacto con los principales círculos artísticos e intelectuales polacos, conociendo figuras como Julian Ursyn Niemcewicz, Woronicz, Koźmian, Franciszek Salezy Dmochowski, Antoni Edward Odyniec, y Morawski.

Durante este periodo empezó a pintar cuadros de temas militares, particularmente batallas de la Insurección de Kościuszko y de las guerras napoleónicas que incluyeron aquellos en las qué Krasiński estuvo implicado durante la Guerra de la Independencia Española. Llegó a conocer a Antoni Brodowski y tuvo éxito en una competición de arte con sus obras «Tomar la pancarta de Muhammad en Viena» y «Muerte de Ladislaus de Varna».

Asalto en Zaragoza

Jan Henryk Dąbrowski entrando a Roma, por January Suchodolski. Óleo sobre lienzo, 1850.

La batalla de Tudela

Stefan Czarniecki durante la guerra ruso-polaca (1654-1667)

Asedio de Ochákov (1788), 1853