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¿En vuestros tiempos cómo eran esas «zonas de respiro»? xdxd

Los colegios vascos deberán habilitar «arnasgunes» –«zonas de respiro», en euskera– que garanticen «espacios de escucha y regulación emocional» para el alumnado. La idea es que se favorezca la «expresión del malestar, la regulación emocional y el acompañamiento educativo» en situaciones que así lo requieran.

En lo respectivo a la convivencia, una de las grandes novedades será la creación en todos los centros del denominado «arnasgune» emocional. Según explica el texto, «estos espacios podrán utilizarse, con el acompañamiento de la profesora o profesor de referencia u otra persona adulta responsable del centro, cuando el alumnado precise un entorno de escucha, regulación emocional o apoyo educativo individualizado», especialmente cuando exista un protocolo abierto por conductas suicidas, acoso escolar o violencia contra las mujeres; o, en general, cuando el estudiante lo solicite por necesidades «personales y socioemocionales o cuando se encuentre «en una situación de crisis emocional». @elcorreo_com

Fuente: El Correo.

El tamaño sí importa, pero no para la Seguridad Social.

Captura del titular de El Correo: Un vasco denuncia que su pene ha encogido de 14 a 4 centímetros tras una operación

Cirujanos en un quirófano
Foto: El Correo

Un trabajador vasco con una lesión medular desde los dos años se sometió en noviembre de 2023 a una operación para implantarle una prótesis de pene. En las revisiones posteriores se quejó de que había perdido la mitad de su longitud y llegó a asegurar que había pasado de 14 a solo 4 centímetros: «Lo tengo pequeño y antes no», recoge la sentencia. Los especialistas, sin embargo, comprobaron que la prótesis estaba bien colocada y funcionaba, y anotaron en el informe: «No tengo regla pero es un pene de tamaño normal». Aun así, le ofrecieron retirar el dispositivo o pedir una segunda opinión a otro urólogo.

El episodio aparece en un pleito por algo bastante más serio: el empeoramiento de su lesión medular, que le ha hecho perder fuerza y sensibilidad y le obliga a necesitar ayuda para vestirse, asearse y moverse. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha rechazado el recurso de la Seguridad Social y le confirma una pensión de gran invalidez de 2.752,64 euros al mes. El tribunal considera clave que el hombre pudo trabajar durante años y que ha sido el agravamiento posterior lo que le ha dejado dependiente para las tareas básicas.

Fuente: El Correo.

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