

Las parejas abiertas celebran su amor pero no cierran su alcoba a personas ajenas: comparten relaciones sexuales con otros, manteniendo la parte afectiva con su pareja. Su núcleo no contiene el concepto de fidelidad más convencional, es decir, aquel que supone la exclusividad sexual, sino que acuerdan entre ellos cómo, qué, con quién y cuánto van a vincularse con terceros.
Un dato esencial es la confianza y el respeto, base para establecer los límites de sus prácticas y sus relaciones externas. Cuando una pareja se plantea abrir la relación, las fronteras sólo les conciernen a ellos pero, sobre todo al principio, muchas no saben por dónde empezar. ¿Se puede repetir pareja sexual en un escarceo? ¿Está permitido traspasar los límites de lo sexual y cruzar al plano afectivo? ¿Probamos solo el intercambio de parejas? Si alguno está incómodo, ¿hay marcha atrás?
Para muchos, desde luego, todas estas dudas y preguntas suponen demasiadas variables para afrontarlas con el detalle necesario. Un buen método para iniciarse es establecer un contrato privado donde tratar los aspectos que puedan preocupar a cada persona con el fin de evitar malentendidos.
El objetivo es explorar la propia sexualidad, descubrir fantasías, amar a otros, etc., pero siempre desde el cumplimiento de unas normas. Y para eso, no hay más reglas que las de la propia pareja. «Hay parejas que acuerdan intercambios soft (besarse, tocarse, sexo oral sin penetración), otras que pactan intercambios sin limitaciones en cuanto a las prácticas… Algunas deciden hacerlo todo juntas, otras que van por separado. No hay unas normas sobre cómo deben de ser las parejas liberales. Cada pareja se construye a su medida, en función de lo que a ambas les resulta más cómodo», explica Arola Poch, sexóloga de la red social liberal Wyylde.
Esta red social ha elaborado un modelo de contrato privado para todas aquellas parejas que hayan decidido dar el paso y que necesitan dejar por escrito qué líneas no quieren cruzar. Lo puedes descargar de su web y modificarlo a tu medida. Su propuesta incluye seis aspectos básicos a tener en cuenta para que no queden flecos, aunque atento a uno fundamental: siempre debes establecer un periodo de prueba y donde dije digo, digo Diego…

Excepto que no es un castillo medieval: los trenes ya habían sido inventados antes de que se construyera. Y así, Hohenzollern es una introducción perfecta a la arquitectura neogótica…

Si quieres entender la arquitectura neogótica, el mejor lugar para comenzar es con algo como Hohenzollern. Parece demasiado bueno para ser verdad, y eso es porque lo es.
Lo que estás viendo aquí no es un castillo medieval; ni siquiera tiene 200 años de antigüedad.

Ha habido algún tipo de fortificación en esta colina, al borde de los Alpes Suabos, durante más de mil años. Un castillo del siglo XI fue destruido y reemplazado en el siglo XV, pero ese segundo castillo pronto quedó en ruinas.

Durante el siglo XIX, los propietarios de este castillo en ruinas —la noble Casa de Hohenzollern, una familia imperial alemana— decidieron construir algo nuevo.
Sería tanto una residencia como un monumento a su familia y su larga historia.

Así, un nuevo «castillo» fue construido entre 1846 y 1867 bajo la dirección del arquitecto Friedrich August Stüler.
Pero solo era un castillo en apariencia: no es una fortificación militar real, como lo eran los castillos medievales.
Es, en cambio, una fantasía arquitectónica inspirada en la Edad Media.

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Chris Martin, vocalista de Coldplay, ha revelado a sus seguidores que sufre depresión. El cantante ha compartido en sus redes sociales un vídeo donde ha hablado sobre el tema y ha querido compartir también el procedimiento y los consejos que le están ayudando a superarla. | @20m